domingo, 8 de enero de 2017

América en la providencia de Dios

Nueva EsperanzaDoce discursos
del
Rev. Sun Myung Moon
AMERICA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS.


     La historia de la humanidad no ha tenido una meta o un motivo claro. Desde el punto de vista de la situación actual, existe una seria cuestión: ¿Vivimos de acuerdo con el mundo ideal, o surgirá el mundo ideal de una extensión del mundo presente? 

     Cada vez más gente suspira por un mundo ideal con libertad y paz, y podemos comprender, fácilmente este anhelo. Pero siguiendo la dirección del mundo presente nunca podremos alcanzar el mundo que todos desean. Por consiguiente, nuestra meta presente es muy incierta y oscura. 

     ¿Podemos encontrar alguna nación que pueda tomar la responsabilidad de construir un mundo ideal semejante? Yo creo que la mayoría de la gente que vive ahora en los Estados Unidos no puede conducir este mundo a cumplir tal esperanza ni hay nadie en el mundo
comunista que pueda hacerlo. América no ha encontrado el ideal que haga a la gente amar al mundo más que a su propio país. Los Estados Unidos de hoy, por consiguiente, no pueden ser la nación que nos conduzca al mundo ideal. Del mismo modo, la Unión Soviética en el mundo comunista no puede ser el país que establezca tal mundo ideal. No habrá un mundo próspero, o un mundo de paz, hasta que los americanos y soviéticos puedan sacrificarse por el beneficio de toda la humanidad y del mundo entero, pero en la actualidad no hay nada que los lleve a hacerlo. 

     Todas las cosas se desarrollan por alguna causa. Ahora este mundo no es el mundo que desea toda la humanidad. Por consiguiente ha debido haber algún error en el principio. En otras palabras, la historia comenzó por un motivo equivocado. Debemos corregirlo para alcanzar la meta de Dios y del hombre. La meta no puede ser alcanzada simplemente corrigiendo los diversos problemas en este mundo del resultado; debemos retroceder al punto de partida y corregir el motivo original.

     ¿Fue creado el mundo a partir de un motivo unificado? Vemos que las naciones no están unificadas, y las razas y familias no están unificadas. E incluso el mundo está dividido en dos bloques. En las naciones hay partidos de oposición. En los hogares hay división entre sus miembros, y en el individuo están divididos la mente y el cuerpo. La cuestión es: ¿por qué está dividido el mundo? ¿Cuál es la causa que originó el conflicto en el mundo entero, naciones, familias e individuos?

     Dios es absoluto. Si todos los individuos y el mundo entero se hubieran unido con esta Causa Eterna, entonces ¿cómo podría existir semejante mundo dividido? Deducimos que este absoluto Dios no tomó parte en la formación del mundo dividido. 

     Si el mundo debe ser unificado, alguien debe eliminar todos los problemas causados por el mal. Esta es la misión de la religión. Quienquiera que busque el mundo ideal debe investigar la causa y destruir el mal. Lo más importante es encontrar la raíz del mal. Si no podemos hallarla, no podemos restaurar el mundo. Encontrando la causa del mal en nosotros mismos podemos resolver todos los problemas del individuo. Lo importante es hallar una persona que haya llegado a ser uno con Dios, que tenga una mente y un cuerpo que no luchen entre sí, una persona centrada en Dios. Por consiguiente, la meta más importante no es la resolución de todos los problemas del mundo, sino encontrar a alguien que no esté dividido y luchando contra sí mismo. Si Dios existe, debe mostrarnos el camino para restaurar nuestro estado original. El debe enseñarnos como llegar a ser individuos ideales. 

     Por consiguiente, en el transcurso de la historia, Dios dispuso Su providencia para escoger a una persona así de entre toda la humanidad. El hombre vive en su hogar con su familia. También vive en el mundo material y en su nación. Para restaurar Su nación, Su familia, Sus individuos y Su mundo material, Dios no puede recuperar estas cosas del mal simplemente, sin una condición. El poseedor malo intentaría retener todas estas cosas. Por consiguiente, la dirección del bien y el mal debe ser diferente. Si uno va hacia la derecha, el otro va hacia la izquierda. Toda la gente desea un mundo unificado, pero esto no se consigue fácilmente. 

     Vosotros estáis en la posición central en la lucha entre el bien y el mal. No es fácil para vosotros saber qué es más grave, si la caída de una nación o la de un individuo. Para un hombre, lo más importante sería su propio fallecimiento. Tenemos una tendencia a no querer sacrificarnos por los demás. Cada uno tiene la tendencia a hacer todas las cosas centrado en sí
mismo. Por lo tanto, para obtener el mundo que suspiramos y deseamos, tenemos que vencer sobre los obstáculos que se nos pongan en el camino. 

     Si construimos un mundo conquistando otras naciones nunca tendremos un mundo feliz o de paz. No podemos tener semejante mundo luchando con los demás. A causa de que Dios sabe esto, toma el camino opuesto. En este mundo hay dos modos de vidas. El mal quiere construir un mundo venciendo a los demás, pero Dios escoge un camino diferente. 

     La degradación de la humanidad, la caída del hombre, provino de la actitud de estar dispuesto a sacrificar a los demás por el propio beneficio. Como sabéis, la causa del mal fue que el arcángel sacrificó a Eva y a Adán por su propio placer y beneficio. Como Adán y Eva fueron los antepasados de toda la humanidad, el sacrificó la semilla de la humanidad por su propio beneficio personal. El mundo se ha desarrollado de acuerdo con este modelo, a partir del motivo malo. El arcángel, para realizar su deseo, sacrificó a otros aunque su deseo era falso. Del mismo modo, los gobernantes a lo largo de la historia han sacrificado a otra gente para su propia causa. El fuerte ha tenido el poder dominante. La lucha comenzó entre individuos, se extendió a la lucha entre familias, lucha entre tribus, naciones e incluso mundiales. Hoy día no hay paz, ni mundo ideal. 

     Ahora nos encontramos en un período de la historia en que los dos bloques que han intentado sacrificarse entre sí, están cansados. Las naciones democráticas quieren construir un mundo, pero casi han renunciado. El mundo comunista quiere dominar el mundo entero, pero también ha llegado a esta situación. Por consiguiente, este mundo no puede ser unificado ni por el mundo democrático ni por el comunista. El cómo puede de hecho ser unificado este mundo es una cuestión muy seria. 

     Toda la gente quiere tener un mundo tranquilo, feliz. Pero estamos desesperados; no podemos encontrar el camino hacia el mundo ideal unificado. Ante la humanidad hay un gran obstáculo. No podemos sobrepasar el obstáculo si ponemos nuestro propio interés nacional en primer lugar. Podemos realizar el mundo ideal sólo con la idea de que para realizarlo estamos dispuestos a sacrificar nuestra propia nación. Solamente con semejantes ideas podemos continuar y superar el obstáculo ante nosotros. 

     La razón del conflicto entre Rusia y China es que Rusia quería centrar el mundo comunista en ella misma, mientras que la China Roja quería centrarlo en el pueblo chino. Los Estados Unidos es el país que encabeza el mundo democrático, pero no ha sido capaz de cumplir este papel cuando pensó en sus propios intereses más que en los de las demás naciones. América y Rusia parecen dispuestas hoy en día a arruinar el mundo entero para salvarse ellas mismas. Debe haber una nación que pueda sacrificarse a si misma para el establecimiento del mundo ideal. Cuando encontremos una nación semejante podremos tener esperanza de un mundo ideal. Esa nación no existe para su propio beneficio, sino para el beneficio del mundo. 

     El propósito de Dios es contrario al propósito del mal. Como la providencia de Dios fue frustrada en el principio, tenemos como resultado la falta de dirección del mundo presente. Dios ha seguido la trayectoria de enseñar a la gente religiosa. Primero, tenía que encontrar un individuo de Su lado, completamente unido con El, que no pueda separarse de El. Y este hombre debe llegar a la posición en que pueda unificar al mundo. Por consiguiente, la intención primera de Dios es encontrar a alguien que llegue a ser uno con El. Y sus enseñanzas deben ser el amor
a Dios y el sacrificio de si mismo por el mundo. Dado que el hombre no puede ir hacia Dios porque está en la posición que se derivó de la causa mala, debe invertir su dirección. Para amar a Dios, el hombre debe abandonar su mundo, su familia, sus cosas materiales e incluso su propia vida. Entonces, cuando realmente ama a Dios, Dios debe amarle. Este hombre, como alguien que recibe el amor de Dios, debe sacrificarse por el mundo. Esto es lo más importante, esto es el centro de la providencia de Dios. 

     Cuando pensamos en las palabras de Dios, de que debemos amarle con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro espíritu y con todo lo que tenemos, podríamos pensar que Dios es como un dictador. Pero todos estos mandamientos no son para El mismo. Cuando le amamos con todo nuestro corazón y con todo lo que tenemos, El nos amará así como nosotros a El. Esta fue la intención de Dios y su primer mandamiento para nosotros. Por consiguiente, la palabra amor es absoluta. Cuando le amamos, El nos devuelve amor. El mandamiento que nos ordena amarle con todo nuestro ser, significa amarle con nuestra vida, sacrificándonos a nosotros mismos. Para que Dios pueda amar a otros, debe sacrificar a quien más ama. A causa de tales enseñanzas, llamamos a Dios amor. Porque Dios sacrificó por el mundo a aquellos que más amaba, Dios es el más grande amor. 

     Entre las religiones del mundo, por consiguiente, el cristianismo es la central para el propósito de Dios porque Jesucristo se dio como sacrificio por los demás. Más que eso, incluso oró por sus enemigos para que fuesen bendecidos por Dios. El espíritu de Jesús tenía que ser una ofrenda por los demás. Siguiendo su modelo, muchos cristianos han sido martirizados por la causa de Dios. Familias han sido sacrificadas, y tribus y naciones fueron entregadas para beneficio de Dios. Entonces para que la providencia de Dios llegue al nivel mundial, Dios pide que surja una nación; y que se sacrifique para la bendición de toda la humanidad. Dios necesita una nación así para representar al mundo. 

     ¿Podemos encontrar semejante nación en la tierra? No existe una nación que se sacrifique así. Por consiguiente, la religión debe sacrificarse por una nación, y esa nación debe sacrificarse por el mundo. Entonces el mundo debe sacrificarse por Dios. De este modo, el mundo ideal de Dios puede ser alcanzado. La religión en América debe sacrificar todo lo que tiene para salvarla. Esta religión no debe luchar para multiplicarse sino que debe trabajar para salvar a la nación, sacrificando sus propias iglesias. Si se trabaja con tal espíritu, entonces esta nación finalmente se unirá con esta religión. Cuando esta religión y su nación se unan, irán a salvar el mundo entero, sacrificándose a sí mismas. 

     Los Estados Unidos es la nación representativa del mundo democrático para esta posición. Dios propuso que los Estados Unidos realizasen la misión de la nación de sacrificio. Por consiguiente, Dios envió a esta tierra a los peregrinos que arriesgaron todo y construyeron un gran país en un período de tiempo tan corto. Cuando los peregrinos vinieron a este país, construyeron primero iglesias, después escuelas, y finalmente sus propias casas. La médula de la prosperidad de América, la raíz del desarrollo de los Estados Unidos en una gran nación es el espíritu que pone mayor énfasis en el propósito público que en el privado. 

     Dios está buscando el país representativo a través del cual heredará el mundo. Para llegar a ser más grandes, debemos dar a aquellos inferiores a nosotros. Cuando los Estados Unidos den una ayuda más grande a otros países, recibirán más respeto. Pero si decrece lo que dan, perderán este respeto, y llegarán a estar aislados de otras naciones. Si, a despecho de sus propias dificultades, los Estados Unidos continuasen ayudando al extranjero, y dirigiesen su ayuda a
países democráticos como ellos, incluso hasta un grado de sacrificio, entonces ¿que sucedería? Si los Estados Unidos llegasen a debilitarse a causa de semejante política de ayuda, entonces todos los demás países llegarían a compadecerse de los Estados Unidos, y le defenderían y apoyarían, viniese lo que viniese. 

     ¿Por qué el cristianismo se ha extendido por todo el mundo? Porque el espíritu de sacrificio de Jesús está en el corazón de la providencia de Dios. Este es el espíritu básico de la providencia de Dios, hacer de uno mismo un sacrificio por los demás. El cristianismo ha recibido mucha persecución, pero cuanta más recibía, más prosperaba. Jesús no dejó tras El una filosofía tan razonada como el marxismo, pero solamente por su espíritu produjo un efecto tan grande en el mundo. Esto no fue hecho solamente por Jesús, sino por la providencia de Dios y por la cooperación y voluntad de Dios mismo. Por consiguiente, lo más importante para una nación es sacrificar todas las cosas por el mundo y por toda la humanidad. De semejante nación surgirá un sistema desarrollado por el mismo Jesús. El futuro mundo ideal empezará de allí. Esta nación sacrificará su soberanía en beneficio de todo el mundo. 

     Los Estados Unidos están lejos de esta posición. El individuo y el individualismo son buenos de una manera equilibrada, pero si se pone demasiado énfasis en esta forma de pensar, todo lo colectivo y virtuoso se pierde - el amor de la nación, la fraternidad de la gente, la integridad familiar, la relación entre padres e hijos - y finalmente incluso el valor de los mismos individuos. Si todas las cosas son derribadas, llegáis a ser como halcones volando hacia donde el viento sopla. Esta es la razón por la que no hay paz. 

     Para que América permanezca de acuerdo con la providencia de Dios, debe haber un nuevo movimiento en América. Los americanos como individuos y América como nación deben seguir el espíritu de Dios y la verdad de Jesucristo, y hacer de esta nación un fundamento para la expresión del ideal de Dios.

     ¿Dónde podemos encontrar un nuevo movimiento de espíritu semejante? Creo que hay muchas iglesias en América vacías o atendidas por ancianos. No tienen el ardor ni el espíritu tradicional. Esto quiere decir que Dios ha dejado estas iglesias, y Jesucristo las ha abandonado. A través de estas iglesias la providencia de Dios no puede ser extendida. La iglesia debe encontrar individuos que se sacrifiquen por sus familias, sacrifiquen sus familias por la nación americana, y sacrifiquen los Estados Unidos por el mundo. El ideal que puede conducir al mundo entero debe venir del espíritu de sacrificio por la causa más grande. Para beneficio del mundo entero, una nación debe entregarse realmente a perseguir el mundo ideal unido. 

     ¿Dónde podemos encontrar tal nación, familia e individuo? No podemos hallar a nadie así. Por consiguiente, estos son los Ultimos Días. El mundo ha llegado a su fin. La iglesia, nación, tribu e individuo han llegado a su fin. Este es el fin del mundo. 

     Tenemos que comprender claramente nuestro papel. La Iglesia de Unificación se formó para desarrollar la providencia de Dios. El espíritu de la Iglesia de Unificación es primero sacrificar al individuo para hallar la familia. Sacrificamos la familia para encontrar otras familias; para encontrar la nación sacrificamos la tribu, y para encontrar el mundo de Dios sacrificamos la nación. Este es el papel de nuestra iglesia. No sacrificamos todas estas cosas para beneficio de la Iglesia de Unificación, sino que nos sacrificamos por toda la nación y por las demás iglesias. 

     Quiero poneros un ejemplo. Digamos que un hombre tiene diez amigos. Si este hombre va con sus amigos cada día, y les pide que hagan algo para el, los amigos lo harán una o dos veces, pero entonces se marcharán. No querrán ni decir ni adiós. Pero si este hombre sirve a sus amigos, sacrificándose por ellos, haciendo algo por ellos, entonces los amigos permanecerán con el, e incluso traerán a sus amigos y familias también. Si este hombre quisiese marcharse, sus amigos se abrazarían a él, y le pedirían que no se fuese. En el primer caso todos lo dejan; por consiguiente aquel llegará a la infelicidad y destrucción. En el segundo caso, sin embargo, todos vienen a el; por consiguiente, prosperará y crecerá. 

     El bien y el mal son fundamentalmente diferentes. El mal pide todo y a todos para si mismo. Pide a todos que sean y existan para el mismo. Pero el bien vive para los demás. El camino de la destrucción es conquistar a otros; el camino de la prosperidad es servir a los demás. Debemos comprender que éste es el punto de división. Cuando seguimos la fórmula del bien, llegamos a ser la gente más grande. Pero si seguimos el otro camino, llegamos a ser dictadores. Los santos son los que se sacrificaron por la humanidad y por Dios. 

          Nosotros veneramos a cuatro grandes hombres religiosos, Jesucristo, Confucio, Buda y Mahoma. Estos son los que vivieron para Dios. No vivieron para sí mismos o para sus naciones solamente, sino para el mundo entero. Por consiguiente, fueron perseguidos por su propia gente y naciones. Estos cuatro santos son los fundadores de las religiones mayores. Estos son los hechos históricos, no se pueden cambiar. Pero ahora, la gente de este mundo moderno incluso niega la religión, diciendo que la religión no tiene nada que ver con el mundo. Las religiones son el símbolo de moralidad y disciplina, pero hoy en día el mundo tiende a rechazarlas. Sin religión , sin embargo, este mundo nunca puede restaurarse.

     Los comunistas tienen un punto de vista totalmente opuesto. De acuerdo con la ideología comunista "lo mío es mío y lo vuestro es mío" (todas las cosas pertenecen al Estado). Por esta razón podemos predecir que el comunismo no por durará mucho tiempo. Para realizar su meta los comunistas nunca escogen lo menor o lo más pequeño, sino lo mayor y más grande para ellos mismos. Por nuestra parte, nosotros debemos pensar: "lo mío es vuestro y lo vuestro de la nación y lo de la nación es del mundo y el mundo es de Dios y lo de Dios es mío. Si llegamos a ser gente así, entonces Dios querrá darnos Su corazón.

     Creemos que todo puede pertenecer a Dios. Vosotros, vuestra casa, vuestra familia pueden ser ocupados por El eternamente. El tamaño del país no importa. Lo que Dios necesita es esto: lograr recuperar de Satán a su hijo leal, a su familia y a su nación leal. Quiere estar seguro de que ya que tal nación existe, el mal no puede dominar al mundo por más tiempo.

     Dios es el Dios que no tiene una nación que pueda amar. Dios es uno que no tiene familia, ni tribu, ni individuo a quien amar. Hace dos mil años Dios buscó a tal individuo, Jesucristo. Con él, con la tribu de los israelitas y con la nación de Judá, deseó establecer una nación que pudiese amar. Pero esta nación miró por sus propios beneficios, mejor que buscar el bien de todo el mundo. Por consiguiente, la providencia de Dios no se cumplió, y El no pudo completar la restauración a través de Su hijo. El pueblo de Israel era devoto creyente en Dios. Peor ellos no pensaron en la voluntad más que en sus propias cosas individuales, las cosas de la familia, las cosas de la tribu y sus cosas nacionales. Esta es la razón por la que no pudieron comprender a Jesús.

     Por la crucifixión de Jesús, Dios perdió a su pueblo escogido. Para ocupar su lugar Jesús
estableció el Israel espiritual, el Cristianismo (Rom. 9:6-9). Los cristianos están hoy en día en la posición de Israel, la nación de fe que debería haber recibido a Jesucristo. No hay ninguna nación en el cristianismo. Por consiguiente, cuando el Señor venga de nuevo el modelo que seguirá será el mismo que cuando Jesús fue rechazado (Luc.. 18:8). Dios escoge a América como la nación que juega el papel de Juan el Bautista, y también a las iglesias de América que desempeñan el papel de preparar el camino para la venida del Señor. Pero América y sus iglesias están pensando en sus propios beneficios más que en el propósito de Dios. Desde el punto de vista de Dios, si América no puede cumplir su misión, Dios debe buscar a otra nación.

     Por lo tanto, todos los miembros de la Iglesia de Unificación deben sacrificarse a sí mismo, a sus familias e incluso a la misma Iglesia de Unificación, para establecer una nación de tal manera que Dios pueda amarla. El problema presente es si podemos actuar como santos en nuestras vidas diarias - esto es lo más importante.

     América ha sido el país más adelantado del mundo. Si América no puede cumplir con su responsabilidad para amar al mundo a costa de sí misma, entonces América no puede estar en la posición de país capital. Deseamos crear individuos modelos, familias modelos, tribus modelos que servirán como un modelo para el resto del mundo.

     Dios es el Padre de la humanidad, por lo tanto siente más simpatía y amor por aquella gente que está sufriendo en la pobreza y en la miseria. En nuestras familias, los padres se preocupan y aman mucho más al hijo más pequeño, más débil que al hijo más hábil. Dios siente lo mismo.

     Cuando surja un movimiento con esta actitud en América, entonces América ayudará a los países subdesarrollados. Entonces este país podrá permanecer como nación directora. Nuestros miembros de la Iglesia de Unificación deben tener siempre presente cuando duerman en un lugar confortable que leales trabajadores para Dios están durmiendo en peores lugares; cuando coman alimentos deliciosos deben recordar que hermanos y hermanas que trabajan más duramente comen pobres alimentos, o no tienen nada que comer. Debemos pensar que tenemos que erigir modelos vivientes para todos.

     Cuando un amigo sirve a diez amigos, vendrán a él como al líder en servicio. Del mismo modo, cuando una nación sirve a las demás, éstas desearán tener a este país como su líder. Para que América perdure y prospere no hay otro camino para ella que extender sus bendiciones.

     Todo marcha por ciclos. Después de la primavera viene el verano; después del verano, el otoño; luego el invierno; después la primavera, el verano y el otoño otra vez. Si subís, debéis estar preparados para bajar. El hombre no puede subir y subir por siempre. Todo, todo gira. Por lo tanto una vez que se haya llegado a la cima, uno debe saber cómo descender otra vez.

     América debe ir a los países subdesarrollados, y los países subdesarrollados deben seguir a América. De esta forma el mundo entero puede sobrevivir y permanecer unido incluso eternamente. En el centro de esa unidad habita Dios. Entonces un mundo tranquilo e ideal puede existir. 

Corazón

Nueva EsperanzaDoce discursos
del
Rev. Sun Myung Moon
CORAZÓN


Es necesario conocer el corazón para poder amarse el uno al otro. "Corazón" es una palabra muy difícil de traducir del coreano al inglés. Lo que expresa en lengua coreana es más profundo que el significado en inglés. Significa ser cariñoso, cuidadoso, sensitivo. El corazón
es la fuente del amor. Dios tiene un ideal dentro de Si del mismo modo que nosotros anhelamos en nuestros corazones el ideal que tenemos. El ideal de Dios puede ser realizado a través del hombre. Entonces, ¿cuál es el vehículo por el que el hombre puede expresar el corazón de Dios? Fuimos creados masculino y femenino para que podamos realizar el ideal de Dios. Sin que masculino y femenino estén juntos y unidos no hay forma de que Dios pueda expresar Su amor en su más alto grado. La unidad es la medida de vuestro amor y la fuente de la alegría en el matrimonio. La alegría surge cuando vuestra contraparte está completamente unida con vosotros, obrando con vosotros hacia un objetivo. Cuando sois felices, siempre eres tu, un sujeto, y alguien más, un objeto, con quien podéis compartir vuestra felicidad. Vuestra alegría aumenta en proporción directa al grado de vuestro amor al ser uno con alguien. El centro del amor en el verdadero sentido es algo magnético, y una vez que estáis unidos, no podéis separaros. Entonces, amar significa estar unidos interior y exteriormente. Si no encontráis unidad, no podréis encontrar alegría. Cuando sois uno con otra persona, no queréis separaros, queréis estar con ella por toda la eternidad. Nunca os cansáis de ella. 

     ¿Qué viene primero, la unidad o el amor? Podéis amaros a vosotros mismos cuando vuestra mente y cuerpo están en armonía. Si os amáis a vosotros mismos cuando vuestros deseos y acciones van en direcciones diferentes, entonces vuestro amor tiene poco significado. Cuando vuestra mente y cuerpo están unidos en uno, vuestro amor será protegido eternamente por Dios. La unidad es el punto de comienzo del amor, el punto donde el amor puede existir. Este es el ideal de Dios. Si Dios no puede encontrar personas cuya calidad esté de acuerdo con Su ideal, no podrá de ningún modo ser feliz. No tiene a quien amar. 

     Ya que este principio es el centro, en nuestro movimiento buscamos unidad primeramente. Luego, hablamos del corazón y del amor. Solo así puede ser realizado nuestro ideal. Antes de que el ideal pueda ser realizado, deberá haber unidad, y entonces amor. 

     Cuando Dios creó al hombre, Su ideal, Logos, fue expresado en un ser masculino y en un ser femenino; y en su unión podrían disfrutar del amor de Dios. Repito: El ideal de Dios existe. Para realizarlo debe surgir la unidad; entonces el amor se desarrollará. Cuando vuestros ojos enfocan a un objeto, vuestra visión cumple su papel. Si vuestros ojos enfocan en dos direcciones, no podéis ver nada. Del mismo modo, cuando un sujeto y objeto están unidos para realizar su función, el amor será expresado. 

     Cuando reñís con un hermano o hermana, entonces Dios, como el Padre, no puede amar a ninguno de vosotros. Si tenéis vuestros propios hijos, sabréis que esto es cierto. Como líder de un grupo, ¿amaríais a los miembros cuando luchasen entre sí? Donde hay armonía hay belleza, y donde hay belleza puede surgir el amor. En Mateo, capítulo 5, en el Sermón de la Montaña, Jesús dijo: "Bienaventurados los pacíficos porque serán llamados hijos de Dios. " Ser hijos de Dios quiere decir amados de Dios. 

     Cuando dos dedos quieren coger algo, deben actuar juntos. Si se juntan dos manos, los lugares más profundos de ambas están abiertos y unidos. Cuando dos personas se aman, quieren abrazarse, no darse las espaldas. Permanecer unidos es también la expresión del amor, así cuando amáis a alguien, no os separáis. Si no hay amor entre vosotros, podréis estar juntos de todos modos, pero seréis separados fácilmente. Pero donde hay amor, su poder magnético os mantendrá juntos. Estar unidos significa ser perfectos en función. 

     Entre naciones, si dos de ellas están en unidad, allí estará el amor de Dios, y serán
bendecidas con buena fortuna en su asociación. Hay un dicho oriental que reza: "Donde hay armonía en la familia, todo se cumplirá". Donde hay unidad y armonía, el amor de Dios está presente, y el ideal puede ser realizado. En la familia ideal, el marido y la mujer deberán ser uno. Los hijos deberán llegar a estar unidos entre sí, hermanos y hermanas, y todos juntos estarán en armonía como una orquesta sinfónica o una bella pintura. Si hay amor, no puede intervenir ningún otro poder.

     Entonces, podemos llegar a la conclusión de que, siempre y cuando queráis recibir el amor de Dios, deberéis estar unidos. Si esto es así, ya estáis viviendo en el reino de Dios en la tierra. A partir de este punto se alcanza el camino directo hacia Dios.

     Si alguien es preguntado acerca de si quiere recibir el amor de Dios, responderá afirmativamente. ¿Qué deberéis hacer si realmente deseáis el amor de Dios? Como individuos, vuestro cuerpo y vuestra mente deberán estar unidos. Esto es lo básico. Entonces, el amor de Dios estará con vosotros. Una vez hecho esto, podréis proceder a uniros con otra gente, y entonces el grado de amor de Dios en vosotros será mas profundo y pleno. ¿No habéis tenido nunca la experiencia de tener vuestra mente y cuerpo enteramente unidos, realizando el mismo propósito? ¿Habéis pensado que es posible en su verdadero sentido? Lo intentáis duramente, pero a veces vuestra mente y acciones están aparte, a veces un poco más unidas, y de nuevo separadas. Su relación zigzaguea todo el tiempo. Hay un dicho coreano acerca de la fluctuación y vacilación de nuestra mente desde la mañana hasta la noche "Las montañas nunca cambian, pero la mente humana está siempre cambiando". Por consiguiente, antes de querer ser amados, deberéis tener unidad dentro de vosotros. En este mundo, todos quieren ser amados por otros, sin intentar llegar a ser uno con ellos, comprendiendo sus corazones. Nadie puede recibir amor perfecto con esta pretensión. 

     Cuando conseguís unir vuestra mente y cuerpo, entonces no tenéis nada que ver con Satán. Cuando vuestra mente y cuerpo son uno, os asemejáis a Dios; entonces, Dios tomará el papel de Sujeto hacia vosotros, como objeto perfecto. Intentad sentirlo. Deberéis ser capaces de sentir el amor de Dios en vosotros, cuando vuestra mente y cuerpo están en armonía. Cuando estáis riñendo el uno con el otro y divididos en vuestro interior, Dios estará muy lejos. 

     Si podéis amar a una persona, el amor de Dios estará ahí en proporción a vuestro amor, según su magnitud y profundidad. Si podéis amar así a mucha gente, el amor de Dios vendrá en proporción a la magnitud de vuestro amor, a la profundidad de ese amor. La gente buena deberá ser capaz de ganar a otra gente, no como conquista, sino amándola y trayéndole una armonía y unidad más grandes. La unidad es lo primero que debéis desear. Y si amáis a alguien, debéis querer amarlo con todo vuestro corazón, aún a precio de vuestra vida. Entonces, podréis vencer al infierno. Si no estáis unidos, si hay desarmonía, el infierno estará en vuestra mente. 

     Cuando amáis a alguien, siempre encontráis que esta persona se sacrifica por vosotros. Ya hay unidad entre ti y esa persona. Para que esto surja, se requiere el sacrificio de la individualidad. Nuestro propósito al unirnos con otros es recibir el amor de Dios. Entonces, el ideal de Dios está realizado. 

     Suponed una pareja casada, y que tienen diferencias y distancia entre si. ¿Estaría bien que la mujer tomase su posición y llamase a su marido: "Ven a mi y podrás llegar a ser uno conmigo", mientras el marido insiste en que su mujer se acerque para unirse con él mientras
permanece sólidamente en su propia posición? Así, nunca se logrará. Cuando sostenéis un amor egoísta, la verdadera unidad en el amor de Dios nunca puede surgir. 

     Por consiguiente, ¿qué es el verdadero amor? Esta persona no tiene que ir a la otra para unirse con ella o viceversa, sino que cuando ambos se acerquen cada vez más, podrán encontrarse en un punto entre ellos. Esto puede ser el verdadero amor. Con otras palabras, ambos al negarse a si mismos, podrán realmente unirse entre si. Y éste es el modelo del verdadero amor. Surgirá una armoniosa complementación. Solamente el amor puede hacer cosas redondas, armoniosas, circulares o esféricas. En el verdadero amor, nada puede intervenir o interferir. Ambas partes deben ser obedientes, ambas deberán estar dispuestas a unirse entre si. Juntas disfrutarán armonía y belleza. Podrías decir: "¡Oh, no! ¡Odio la palabra obediencia! ¿Por qué tengo que obedecer a mi marido o mujer? ¡Quiero ser libre de esa esclavitud, y deseo ser una persona libre!" Pero en el verdadero amor, obediencia, lealtad, sumisión: todo es posible, y no eres humillado por ello. Queréis ser controlados por vuestro amor. 

     Entonces, en el verdadero amor hay una dictadura celestial del uno hacia el otro, y queréis vivir así eternamente. Esta es la naturaleza intrínseca del amor. Podéis estar abiertos a todo y dejar todo. Este es el amor glorioso, y el marido y la esposa no piensan en si mismos individualmente. Juntos hay un nuevo sentido y significado. Pero ese amor no se originó en el hombre o en la mujer. No viene de otro sino de Dios, el Absoluto Ser de amor, la más alta dimensión, la Fuente y Origen del amor. Y puede llevarse a cabo únicamente sobre la base de unidad. 

     La misma teoría puede ser aplicada más allá del nivel familiar. Si hay unidad entre naciones y entre la gente de todo el mundo, entonces el amor de Dios seguramente abundará en ella. Tengo que repetir: debe haber unidad, y luego aparecerá el amor de Dios. Entonces, el ideal de Dios será realizado. Esto no es solamente verdad entre personas, sino que este principio se aplica también en la relación entre en hombre y la naturaleza. Amar la naturaleza es llegar a ser uno con ella. Debéis sentir un acercamiento a la naturaleza. Si vosotros sois en reflejo del amor de Dios, la naturaleza es atraída hacia vosotros. Ese amor es el punto de inicio de todo. 

     Suponed que queréis escribir en un cuaderno. Mientras escribís, vosotros mismos y el cuaderno sois uno. Si amáis ese cuaderno y vertís vuestra alma entera y energía en él, puede surgir un escrito inspirado. Debéis sentir esto profundamente. Antes de que hagáis algo, debéis contemplar lo que vais a hacer y estar seguros de que estáis unidos con ello o con ese propósito. Entonces, podéis comenzar unidos en armonía, y el amor por la obra que estáis haciendo aparecerá a medida que se expresa la idea. Al mirar las cosas, no queréis contemplarlas vagamente y verlas sólo con vuestros ojos. Si enfocáis profundamente la atención cuando miráis a un objeto, podéis penetrar en ese objeto, y llegará a ser vuestro, estáis en él y él está en vosotros en completa unidad. Si vuestra mirada está enfocada completamente en un punto, desde ahí se ampliará su radio mejor que esparciéndola al azar. Cuando dos se encuentran en un punto, irán juntos por siempre. Por lo tanto podemos llegar a saber del mundo de dimensión espiritual además de este mundo tridimensional horizontal. 

     Si conocéis a una persona y os unís con ella, desde entonces se crea algo nuevo. En este caso, aunque cada uno esté por su lado, no estáis solos. Siempre debéis de actuar sobre una base tridimensional: Dios, vuestra mente y vuestro cuerpo. Los tres deben ser uno. Conociendo y sintiendo esto, vuestra mente sabe que no estáis solos. Y entonces, nunca estáis solos. Vuestro
cuerpo siente la misma sensación. En ese caso, ¿podréis ser deshonestos, podréis ser falsos, sabiendo que Dios está con vosotros? 

     Esta es la naturaleza completa de nuestra conciencia. Cuando vuestra mente está diciendo una mentira, está engañando a vuestro cuerpo. O cuando vuestro cuerpo está desobedeciendo a vuestra mente, entonces quiere decir que también estáis engañando a Dios y engañando a la creación, a vuestros padres, vuestros hermanos y hermanas. Siendo vuestra mente y cuerpo el centro de vuestro mundo, si ambos están en fuerte unidad, podréis llegar a ser uno con Dios, uno con vuestros padres, uno con toda vuestra familia, uno con vuestra nación y uno con el mundo entero. Si sois honestos, querréis llegar a ser uno con cada persona y unir vuestra mente y cuerpo. Si sois deshonestos, os separaréis vosotros mismos y estaréis destinados a la ruina. 

     Esta fórmula debe estar profundamente arraigada en vuestra mente. Dormidos o despiertos, estudiando o comiendo; debéis recordarla siempre. Entonces, ya estáis recibiendo el amor de Dios. Para ser capaces de vencer la infelicidad debéis ser capaces de realizar la unidad. Esta es la estrategia de Dios para ganar el corazón humano. Debéis aplicar la misma comprensión para ganar el corazón de alguien. 

     Cuando tu cuerpo y tu mente están en perfecta armonía, puedes incluso oír a tu mente cantar, y sientes la luz como si estuvieses volando o bailando. Cuando miras al mundo es mucho más bello. Es como si tuvieses lentes de unidad, y estuvieras mirando las cosas con los ojos de Dios. A través de esas lentes, todo en el mundo es bello. No hay fealdad. 

     Supón que el Hijo de Dios te diese un pañuelo. Ese pañuelo es de mayor valor que el oro, que la vida, que cualquier cosa en el mundo. Si eres un verdadero hijo de Dios, por humilde que sea el lugar donde te acuestes, es como si fuese un palacio. Entonces, vuestra vestimenta no es problema, y el lugar en que durmamos tampoco lo es, porque ya somos ricos. Nosotros somos los príncipes de Dios. ¿Qué clase de actitud debemos crear en nosotros mismos? No sentiremos hambre o sed, dificultades o persecuciones, o todo aquello que la gente en general considera duro de aguantar. En nuestro camino hay felicidad, alegría y amor; si tienes el amor de Dios reflejado en ti, querrás extenderlo a todos los rincones del mundo, porque así es la mente de Dios. Si tienes esa actitud, la gente que te rodea, será atraída hacia ti como las limaduras de hierro hacia el imán. 

     Si das testimonio a la gente y fracasas en convencerlos, no es a causa de que Dios no esté presente, ni de que la gente sea mala, sino porque tu estás sin amor en ti mismo. Por tanto, deberás conseguir el ser una persona capaz de brindar amor. Si estas unido con alguien, automáticamente vendrá el amor, como aire fluyendo en el vacío. Si tu mente y tu cuerpo están realmente en unidad, sentirás el amor de Dios como una corriente eléctrica. Entonces, te olvidas de la fatiga, de la privación. Puedes experimentarlo viviendo de esta manera y verás que es cierto. Cuando quieres hablar a la congregación, deseas que Dios hable a través de ti. Deberás tener tu mente y tu cuerpo unidos, o Dios no podrá estar contigo. Y antes de hablar a la gente, debes arrepentirte si tu cuerpo y tu mente están separados. Ruega antes a Dios en contrición, derramando lágrimas, y en profunda oración implora su perdón, y entonces puedes comenzar a hablar. Así podrás ser el interlocutor de Dios. Dios puede hablar a través de ti. El primer paso es que tu mente se unifique con Dios, y luego tu cuerpo se unificará con tu mente. Si es así, Dios puede trabajar a través de ti. Ve e inténtalo, y comprobarás que es cierto. 

     Por lo tanto, debes de tener en primer lugar la unidad, porque sin unidad no hay amor, primeramente unidad, amor, y luego el ideal de Dios. Debes pensar con Dios, hablar con Dios y hacer planes con Dios. La base de esos tres elementos - unidad, amor, ideal - es el corazón. El corazón es la más profunda expresión de la mente. Partiendo del corazón, la unidad, el amor y el ideal son realizados. Hemos dicho que todo parte de Dios. Siendo nuestra esencia el corazón, todo parte de ahí, centrado en Dios. Dado que nuestro corazón es la esencia, Dios es el objeto para nosotros. Buscamos a Dios. Pero en relación con el amor de Dios, nuestro corazón está en la posición de objeto, recibiendo su amor. Cuando el corazón y Dios están unidos, se aman el uno al otro. Debemos saber que en nosotros lo básico es el corazón de Dios, un corazón de amor. 

     Cuando estos tres - unidad, amor e ideal están realizados, no hay distinción entre ellos. La unidad es amor, el amor es unidad, el ideal es unidad, el ideal es amor. ¿Por qué entonces son uno los tres? Primero vino la unidad en el nivel horizontal. Los dos elementos son uno, entonces el amor de Dios puede habitar allí. De esta manera, tenemos también una relación vertical. El amor será el director de los tres. Entonces, el ideal puede ser realizado. 

     Repito: debe haber unidad en el nivel horizontal entre los dos elementos. Entonces, Dios puede llegar a ser uno con esa unidad. Puedes tener una relación horizontal y otra vertical, y esos tres elementos estarán unidos en perfecto amor. Estarán en armonía ideal por toda la eternidad. Cuando bailáis juntos con alegría, no hacéis distinción entre vuestro lugar y la posición de vuestra pareja. No hay distinción entre vosotros. Tu puedes estar en su posición, y el en la tuya. Hay unidad, amor y vuestro ideal. 

     Pero conociendo sólo esto no se puede hacer nada. Si realmente lo entiendes, ponlo en práctica. 

     Cuando dices de algo ''Esto es mío", debes amarlo y estar dispuesto a realizar tu ideal a través de él. Si los tres elementos son realizados en ti, no puedes ser otro que un ciudadano del Reino de los Cielos. ¿Está claro para ti esto? Debes pensar siempre en la unidad, unidad, unidad. Cuando veas, ve la unidad. Come unidad, huele unidad, escucha unidad. Todo debe ser en primer lugar unidad, y entonces amor y armonía, y luego ideal.

La formula para la providencia de Dios

Nueva EsperanzaDoce discursos
del
Rev. Sun Myung Moon
LA FORMULA PARA LA PROVIDENCIA DE DIOS.

Esta tarde voy a hablar de la providencia de Dios para la humanidad, cómo El ha empezado
esta providencia y cómo la ha estado guiando.

Debe haber una meta de perfección hacia la cual son conducidos todos los hombres. Debe haber una meta, una meta final, que Dios quiere que alcancemos. Si el deseo de Dios y el deseo del hombre difieren, la voluntad de Dios nunca podrá ser realizada. La cuestión es cómo unir los dos, el deseo de Dios y el deseo del hombre. Toda la gente suspira por un ideal que sea único, inmutable y eterno. Dios, el ser absoluto y la existencia eterna, desea lo mismo. El punto de cruce de los dos, la voluntad de Dios y el deseo del hombre, será la solución.

¿Pero cuál sería? Ese es el problema. Ni el deseo del hombre ni la voluntad de Dios son a la larga honor humano, conocimiento humano, riqueza material o los mismos seres humanos. Debe haber una gran meta hacia la cual somos conducidos. Esa es el amor a través del cual Dios y el hombre pueden unirse en uno y vivir juntos por la eternidad. El amor es eterno. Aquellos que se aman entre sí quieren permanecer eternamente en ese amor. El amor es uno. Sólo el amor es el centro del deseo humano. Debe ser inmutable.

¿Dónde querría el hombre encontrar a Dios? ¿Cuál sería la primera situación en la que el hombre querría conocer a Dios? Queremos conocer a Dios como nuestro Padre, y que Dios nos conozca como Sus hijos. La situación en la que esto es posible es la familia. Por esto llamamos a Dios nuestro Padre y El nos llama Sus hijos. Cuando los hijos han crecido se casan. Si un hombre y su mujer están unidos, crean la tradición de amor entre su familia sobre la base de su propia experiencia del amor de Dios que han recibido. Como marido y mujer van a continuar la tradición del amor que ellos han experimentado respectivamente.

El individuo recibe amor de Dios como hijo, verticalmente. Marido y mujer tienen un dar y tomar horizontalmente. Cuando dan nacimiento a sus hijos, les dan su amor vertical. En el amor por sus hijos una pareja experimenta el amor de Dios por sus hijos. Con nosotros mismos como centro recibimos el amor de Dios de arriba, verticalmente. Hombre y mujer se aman entre si y desempeñan el papel de padre y madre dando amor a sus hijos. Si este vínculo es inmutable y fuerte, Dios está precisamente en la familia, y allí estará siempre. El habitará por siempre en esa familia. Si esta clase de vida hubiera sido realizada en el comienzo de la historia, no habría habido necesidad de fe o de orar para creer en cosas que no podemos ver o sentir, o tocar. Nuestros antepasados humanos fueron privados del modelo de como deberían ser sus familias. 

     Sé que habéis aprendido la caída humana. No tenemos tiempo para dar una conferencia de la caída. Sin embargo, debido a la caída, fuimos privados de aquellas familias ideales. El hombre fue degradado de la calidad original que era la esperanza de Dios. No somos de la forma que Dios querría que fuésemos. 

     Nosotros podemos vivir sin cosas materiales. Aunque perdamos las cosas que tenemos, podemos continuar sin ellas. Podemos ser privados de riqueza material, familia, amigos, de todas estas cosas, pero todavía podemos seguir viviendo. Pero cuando somos privados del amor, no podemos vivir. En el Jardín del Edén, cuando cayeron nuestros antepasados, la pérdida más importante fue el amor. Se perdió el amor entre Dios y el hombre. Debido a la caída el hombre perdió tres clases de amor: verdadero amor paternal, verdadero amor marital y verdadero amor de hijos. 

     No hemos sido capaces de recibir el verdadero amor de Dios como el amor paterno. No hemos experimentado el verdadero amor en su pleno sentido entre marido y mujer. No
hemos experimentado el verdadero amor con nuestros hijos centrado en Dios. Si fuera así, nuestros hijos estarían en la posición de nietos de Dios. No hay nadie que haya experimentado estos tres tipos de amor en el verdadero sentido. El hombre caído nunca ha sabido que clase de amor perdió, o el valor que este amor tenía realmente. Dios, sin embargo, sabía el valor de aquellas tres clases de amor, y se sintió infinitamente afligido a causa de la pérdida del amor entre El mismo y el hombre. 

     Imaginemos la primera pareja humana, Adán y Eva. Fueron creados como los verdaderos hijos de Dios; Dios era su Padre. Pero debido a la caída humana, el amor entre ellos fue cortado. Adán y Eva habrían derramado lágrimas de alegría cuando hubieran realizado la voluntad de Dios. Pero, sin embargo, derramaron lágrimas de pena al dejar a Dios. Fue una situación de lo más miserable. Adán y Eva dejaron a Dios, sin esperanza de regreso. Sin esta esperanza, su tristeza fue mucho mayor. Imaginad qué miedo sentirían. 

     Dios previó su vidas llenas de dificultades. Sintió que casi no había esperanza de restaurarlos. ¡Su aflicción fue inmensa! Adán y Eva iban a ser para Dios sus excelsos hijo e hija, pero ahora habían sido arrebatados por el enemigo Satán y habían llegado a ser hijos de Satán (Jn 8:44, Mt. 3:7, Mt. 12:34). Dios no podía salvarlos. Dios es el centro del amor, de la vida y de la felicidad del hombre, y el hombre es el ser sin el cual el propósito de Dios no puede realizarse. 

     Dios lo perdió todo. Todo se hizo pedazos. También el hombre perdió toda esperanza y felicidad. Fue una gran tragedia; fue lo más triste. 

     Dios era el Padre. ¿No iba a tenerles amor como para no dejar ir a sus hijos? El se sintió como perdonándolos. Pero no podía hacerlo. Por consiguiente, Su pena fue aún más grande. Si hubiera tenido otro hijo o hija que no hubiese caído, y si este hijo no caído hubiese pedido a Dios que salvase a su hermano o hermana y que le diese a él su castigo en vez de a ellos, ¿qué habría sentido Dios hacia ese tercer hijo? Si hubiera habido tal hermano pidiendo a Dios perdón para Adán y Eva, Dios los habría perdonado. Este corazón del Padre Celestial llegó a ser la base para la providencia de la salvación de Dios. 

     Suponed que este tercer hijo de Dios fuese a Satán y le arrebatase su propio hermano y hermana llevándolos de vuelta al seno de Dios. ¿Cómo se habría sentido Dios? ¿Los castigaría, los echaría, les daría la bienvenida? Castigaría al hermano que los trajo de vuelta? ¿Lo echaría a el también? ¿0 lo elogiaría, o lo dejaría solo? 

     Si Dios lo alabase, entonces no podemos creer en las palabras de Jesús cuando dijo: "E1 que halla su vida la perderá, y el que la perdiere por amor de mí la hallara", (Mt. 10:39), y "Muchos primeros serán los postreros, y los postreros, primeros" (Mt. 19:30). No pudo haber prometido esto. ¿Por que? Hay principios respecto a recuperar algo que se ha perdido. No puede ser simplemente arrebatado de nuevo. Dios no puede perdonar al hombre que se rebeló contra El a menos que el mismo hombre no establezca condiciones para volver a Dios, negando a Satán. Originalmente, el hombre caído rechazó a Dios y se fue al seno de Satán. Por consiguiente, para volver debemos negar y rechazar a Satán y regresar al seno de Dios por nosotros mismos. Esta es la condición. 

     Al ir el hermano no caído o algún otro a Satán, intentando llevarse a Adán y Eva, Satán no los dejaría ir sin una condición. Para ceder al hermano caído, el hermano no caído
debe darle a Satán algo que este crea de más valor que lo que va a perder. En otras palabras, tendría que haber un hombre dispuesto a sacrificarse en lugar del hermano caído. Este hermano de sacrificio llegará a ser el segundo Adán, o Cristo. El hermano caído será liberado sólo bajo esa condición. 

     Si hubiera habido alguien que tuviese tal piedad filial hacia Dios, Su Padre, que pudiese sentir el corazón de su Padre cuando perdió a Adán y Eva, habría sentido que debería hacer absolutamente todo para aliviar la pena del Padre y traer de vuelta a su hermano. Si hubiera sido así, habría estado dispuesto a sacrificarse a si mismo en lugar de su hermano. Cuando el hombre cayó, Dios se afligió. Ambos, Dios y hombre estaban afligidos cuando se separaron el uno del otro. Debe venir alguien que experimente el dolor de Dios y el de su hermano caído y que esté dispuesto a hacer cualquier cosa para aliviar esos corazones sufrientes. Las lágrimas de este hermano no serían lágrimas de aflicción. Cuando el hombre cayó, Dios y el hombre derramaron lágrimas de tristeza. Pero estas lágrimas fueron derramadas por ellos mismos. Debe venir otro hombre que vierta lágrimas no por si mismo, sino por Dios y su hermano perdido; serán lágrimas de esperanza. Con la llegada de este hombre entre la humanidad, puede haber esperanza de salvación. La puerta de la salvación se abrirá con las lágrimas que alivien la aflicción de Dios y del hombre. 

     Cuando lloráis por vosotros mismos, vuestras lágrimas pertenecen a Satán. Por muchas lágrimas que eche un hombre por si mismo, jamás podrá haber salvación. Este es el problema. 

     En el Principio se nos habla del problema de Caín y Abel. Para salvar a Caín tenía que estar Abel. Abel estaba en la posición del hermano no caído que pide a Dios que por su causa perdone a Adán y Eva. Para obtener esta posición, Abel tenía que recibir primero el amor de Dios. Esto quiere decir que tenía que salir de la esfera dominada por Satán. Una vez que hubiese obtenido esta separación de Satán, Dios podría amarlo. Habiendo conseguido esa posición, en vez de ser arrogante, Abel debiera haber estado dispuesto a morir por Caín. Estas tres etapas son la importante fórmula: Primero, el hombre que esté dispuesto a salvar el mundo debe ser capaz de derrotar a Satán. Entonces debe recibir el amor de Dios. Finalmente, sintiendo el corazón de Dios y el de su hermano caído, debe estar dispuesto a sacrificarse en lugar de su hermano caído, para aliviar la congoja de Dios y la de su hermano caído. Solo con esta condición pueden ambos ser devueltos a Dios. Sabemos por el estudio de la historia de la providencia de Dios, que Abel fue muerto por Caín mientras estaba en el proceso de seguir esta fórmula. 

     Vemos otro ejemplo en el acto de Noé construyendo el arca en la montaña durante 120 años: ese largo, largo transcurso de los años mientras luchaba contra Satán. Debió haber sido rechazado por su mujer, familia, vecinos y parientes. El recibió desdén y desestimación de su nación, y de todo el mundo. Pero sin embargo, si hubiese sido tentado alguna vez a no hacer lo que Dios le había ordenado, podía haber sido reclamado por Satán de nuevo. El venció toda dificultad y tuvo éxito llevando a cabo su responsabilidad. Dios llegó a amar a Noé. Pero eso no es todo. Cuando alguien llega a ser amado por Dios, Dios lo envía de nuevo al mundo para ser sacrificado, para ser puesto en dificultades y sufrir. Esto es, desde luego, para entrenarle, pero también para salvar más gente a costa de alguien que esté dispuesto a sacrificarse. Noé, que era un hombre honrado, justo, bueno, tenía que sacrificarse por los demás, no por si mismo. 

     Veamos Abraham. Dios lo separó de su padre, el vendedor de ídolos. Tenía que dejar a su familia, su tierra natal y su riqueza material. Dios desarrolló su providencia pare prepararlo, para hacerlo llorar no solamente por su propia nación, sino por las demás naciones, e incluso por
el enemigo. Hizo esto conduciéndolo fuera de la tierra de sus antepasados, enviándolo a otras naciones. Vagó como un gitano. Vivió su vida siempre con un corazón suplicante y deseoso de que Dios pudiera salvar a la gente a causa de sus ruegos. Esto es por lo que Dios lo bendijo con tantos descendientes como estrellas tiene el cielo, y arenas la tierra. De la Biblia sacamos la impresión de que Dios simplemente bendijo a Abraham y lo amó incondicionalmente. Pero no fue así. Tuvo que separarse de su amada familia, su tierra natal, sus posesiones materiales e ir a la tierra desconocida que Dios eligió, siempre sintiendo dolor por Dios y por la gente. El oró mucho por las demás naciones. Solamente con esta condición podía Dios usar a Abraham como el padre de la fe y bendecirlo tan grandemente. Estas cosas no están registradas en la Biblia, pero fue solamente a causa de tales antecedentes por lo que Dios pudo bendecir a Abraham. 

     Jacob siguió una trayectoria similar. El le compró a su hermano mayor Esaú la primogenitura. Dejó su casa y fue a la tierra de Harán, donde trabajó como un esclavo para su tío Labán durante 21 años. Su tío había prometido darle a su hija Raquel como esposa. Pero después de siete años, Labán engañó a Jacob y en vez de darle a Raquel le dio a su hermana Lía. Si esto os lo hicieran a vosotros, habríais protestado espontáneamente. Pero Jacob guardó silencio, trabajó otros siete años, y consiguió a Raquel. Entonces su tío Labán engañó a Jacob intentando quitarle todas las cosas que Dios le había dado. Con todo Jacob no se quejó. 

     Ahora debemos saber que aunque Jacob estuvo en la más solitaria de las situaciones, sin embargo no pensó en otra cosa que en la voluntad de Dios. A causa de ello, no importaron otras cosas en su vida; lo importante fue la realización de la voluntad de Dios. Por consiguiente se alejó cada vez más del mundo, pero llegó a recibir más amor de Dios. Y después de 21 años cogió todas las cosas benditas que había ganado y regresó a Canaán. Sabía que su hermano Esaú estaba dispuesto a matarlo. Sin embargo, Jacob sentía en su corazón que toda la riqueza y realizaciones pertenecían a su hermano mayor. Quería darle todo a Esaú, todas las cosas que había adquirido con su sudor y sangre. Oró a Dios que no castigase a su hermano mayor Esaú y le pidió a Dios que lo bendijese como había bendecido a Jacob. A causa de este corazón, Esaú fue conmovido no queriendo matar a Jacob; y también recibió la bendición de Dios. 

     Lo mismo le sucedió a Moisés. Moisés, después de pasar 40 años en el palacio del Faraón, tuvo que dejar toda la gloria y riqueza tras él, e incomunicarse del mundo. Estaba dispuesto a sacrificar su vida por su nación. 

     Juan el Bautista fue llevado al desierto. Se incomunicó del pasado y lloró por la venida del Mesías, por Dios, por su nación y por su gente. Ese es el punto en que difirió de los profetas anteriores a el. Y cuando el oraba vertía lágrimas de un significado diferente. Lloraba por la nación; por la venida del Mesías; y lloraba por Dios. En este sentido fue el mayor de los profetas. En otras palabras, los otros profetas no tuvieron a nadie a quien servir de precursores. Juan estaba enderezando el camino para el Mesías. Los otros no oraron por el soberano que iba a venir, pero Juan lo hizo. Esa es la diferencia. Pero Juan oró por el Mesías como el soberano de su propia nación, mientras que Jesús vino como el soberano del mundo entero. El punto de vista de Juan era un poco diferente de la intención de Dios. Este fue el verdadero comienzo de su incapacidad de unirse con el Mesías. 

     El soñaba que el Mesías venía como el salvador de Israel. Esperaba que Jesús observase la Ley Mosaica, el sistema de los israelitas, pero vio que Jesús no lo hacía; de hecho, Jesús parecía estar quebrantando la Ley. Jesús iba a salvar el mundo entero; su visión era más amplia y diferente que la de Juan. No había naciones a la vista de Jesús. Esto es lo que los hacía
diferentes el uno del otro. Por consiguiente Juan el Bautista se puso en el lado de los Israelitas que se oponían a Jesús y causaron su muerte. Si se hubiese quedado al lado de Jesús y llegado a ser uno con el, habría sido el mayor de los discípulos de Jesús, y los discípulos de Juan hubieran llegado a ser también los seguidores de Jesús. Entonces, la nación entera que creía que Juan era el más grande de todos los profetas, podría haber seguido a Jesús. 

     La nación escogida no se refiere solamente a Israel, sino a todas aquellas que se separan del mal y vienen al seno de Dios. Ellas son el pueblo escogido. Con este pueblo como ciudadanos, se iba a formar la nación escogida. Jesús iba a venir al pueblo separado, al pueblo elegido por Dios. Si la gente hubiese recibido a Jesús, entonces él y la gente, habrían formado una nación de fe separada, y la providencia de la salvación podría haber sido extendida a la humanidad entera. Esa nación separada tenía que derramar lágrimas para ser un sacrificio por otras naciones caídas y por Dios, del mismo modo que Abel debería haberlo hecho como individuo por los demás. Pero el pueblo de Israel no pensaba de esta forma. Pensaban que Jesús tomaría la soberanía de la nación, y bajo él llevarían felizmente sus vidas, bendecidos con abundancia en ambos niveles, espiritual y físico. Deseaban todas estas cosas para ellos mismos, no para los demás, y no para el mundo entero. Es la voluntad de Dios enviar al Salvador a todo el mundo, no solamente a una nación. 

     Israel pudo haber cumplido la voluntad de Dios. Pero el pueblo no recibió a Jesús, por tanto Jesús se determinó a sacrificarse por la Nación y el mundo. Jesús tuvo que dejar su familia, vivir solitariamente, y recibir el amor de Dios. Finalmente hizo un sacrificio de si mismo por los demás del mismo modo que el hermano no caído se habría sacrificado a si mismo para la salvación de los hombres y mujeres caídos. Toda la gente estaba en la posición de Adán y Eva caídos. Jesús murió por ellos; llegó a ser el sacrificio. No maldijo a los que lo mataron. Oró y pidió a Dios que los bendijese. Por consiguiente Jesús era como el mediador entre Dios y la humanidad caída. Murió como el Adán no caído del mundo. Y llevó a la práctica la fórmula para la salvación de la gente del mundo entero. Por consiguiente, llegó a ser el Adán ejemplar. Quienquiera que le siguiese recibía la salvación. 

     A partir de él pudo ser establecido un nuevo mundo de salvación. Esta es la historia del cristianismo. La iglesia tuvo la misma trayectoria que Jesús. Siempre y cuando el cristianismo iba a un país extranjero por primera vez, los misioneros que iban tenían que sufrir toda clase de dificultades y la mayoría eran martirizados. 

     Aquellos que murieron estaban en la posición de poder recibir el amor de Dios, y hacer de si mismos un sacrificio por los demás. Si hubiesen deseado maldecir a aquellos que los mataban, no habría habido providencia de restauración. Tenían que orar por los que los mataban. Sin esta clase de corazón el cristianismo nunca podría haber continuado. 

     Los grandes hombres, los santos y hombres sagrados del mundo se han apartado del mundo caído, del mundo al que pertenecían, y han proclamado o propugnado algo nuevo. Entonces, con sacrificio de si mismos, intentaron influenciar o salvar a toda la humanidad. Siempre suspiraron por Dios. Ellos han seguido la trayectoria que hemos perfilado. Los cuatro grandes hombres sagrados de la historia fueron Jesús, Confucio, Buda y Mahoma. A causa de que suspiraron por Dios y por toda la humanidad, sufrieron tortura y persecución de toda la humanidad. 

     Un hombre podría querer que sus amigos se sacrificasen por el. Si sigue su propósito
egoísta, sin embargo, no tendrá por mucho tiempo amigos a su alrededor; todos se marcharán. Si este hombre se niega a si mismo y está dispuesto a hacer cosas por sus amigos y sacrificarse por la causa de mayor valor, es natural que sus amigos le traigan también a sus parientes y conocidos. El grupo crecería en número. Dios mismo cooperaría con tal grupo; estaría con tal grupo y para tal grupo. 

     Con una mente estrecha, podríamos pensar que este hombre está loco, por servir a los demás y hacer cosas por los demás, pero al contrario, si uno hace eso, llega a ser un centro alrededor del cual se reunirá la gente. Vendría mucha más gente a seguirle y rogarle que los salvase, condujese y dirigiese sus vidas. Si los líderes de los países fuesen así, entonces los ciudadanos vendrían suplicándoles de rodillas ser conducidos por ellos. El individuo, el grupo o el mundo basado en esta fórmula debe confiar en Dios o todo decaerá. 

     Quiero enseñaros esto: Amad a Dios y amad a la gente a precio de vuestra vida. Entonces podéis ganar vuestra propia vida y también a toda la gente. Esto es lo que Dios quiere en el fondo de su corazón, y así es como Jesús quería que fuésemos. Cuando Jesús oró en Getsemaní, "Padre, si es posible, que pase este cáliz de mi. Más no se haga mi voluntad sino la tuya", su corazón era el de un hijo que solamente ama a su padre.. En la cruz amó incluso a sus enemigos y oró por ellos. Nunca había habido un hombre semejante en toda la historia anterior a él, y no hubo un hombre semejante después de él. Esta es la prueba de su amor por toda la humanidad. Esto es lo que hizo de Jesús el más grande. Si vosotros podéis hacer lo mismo, no podéis sino ser amigos de Jesús, o la novia de Jesús. Podéis tener a su Padre como vuestro propio Padre. Podéis tener todo lo que él tenía. 

     Concluyamos ahora. Los que lloran por si mismos son necios, grandes necios. Los que echan lágrimas por los demás son sabios, porque pueden conquistar a Dios, al mundo entero, y todas las cosas. Haciendo esto, podéis ser los poseedores del amor de Dios. Podéis ocupar la posición de hijos de Dios, y heredar el amor paterno de Dios, el verdadero amor entre hombre y mujer y el amor de los hijos. Poseyendo todo esto, seréis los más ricos de entre toda la gente. Estaréis en la posición de tener el amor de Dios, el ideal de Dios y el propósito del hombre. Entonces podéis abarcar al mundo entero con amor - verdadero amor. 

     Para ello, debéis recordar las tres etapas de la fórmula: separaros de Satán, venid al amor de Dios, y sacrificaros por los demás. Al estudiar, no debéis estudiar para vuestro propio beneficio o provecho, sino que debéis estudiar para salvar al mundo entero para Dios. Cuando os caséis, no debéis olvidar que os casáis para la humanidad, para el futuro de la humanidad. La gente con este corazón no puede perecer. Cuando oréis, no oréis por vosotros sino por los demás. Si hacéis esto el resultado será también vuestro. No oréis por la Iglesia de Unificación, sino rogad que Dios pueda utilizaros para salvar a vuestra nación y salvar al mundo, a costa de vuestras vidas.

     El lugar donde se encuentra gente semejante, es el Reino de los Cielos.

Las tres etapas del juicio

Nueva EsperanzaDoce discursos
del
Rev. Sun Myung Moon
LAS TRES ETAPAS DEL JUICIO

    
     Es nuestro deber como hombres caídos pasar a través de tres etapas del juicio - el juicio de las palabras, el juicio de la personalidad y el juicio del amor o del corazón.

     EL JUICIO DE LAS PALABRAS

     A lo largo de toda la historia la humanidad ha buscado la verdad, las palabras de verdad. La verdad es el modelo por el cual pueden ser resueltos todos los problemas de la humanidad. Sabemos que el hombre cayó de algún modo en el principio, y caer significa caer bajo la esclavitud de Satán. Por consiguiente, para volver a la posición original tenemos que vencer la esclavitud de Satán. Para la gente caída no hay otro mensaje más esperanzador y deseable que el mensaje de la restauración de la posición anterior a la caída. Ser restaurado es, en otras palabras, ser liberado de la esclavitud satánica, y este es el evangelio de los evangelios para los hombres caídos. 

     Entonces, ¿qué es el juicio? El juicio es la medida de todas nuestras acciones según el modelo original. Si nuestros actos no están en conformidad con la norma o medida original, debemos ser juzgados o castigados. En cualquier gobierno, hay el partido dirigente y el partido de oposición, y un equilibrio político entre ellos. Si se propone rectificar una de las leyes, entonces ambos partidos deben estar de acuerdo. En el universo existen Dios y Satán. Entre los dos están los hombres y mujeres, algunos están más en el lado de Dios y otros están más en el lado satánico. Pero para juzgar a la gente debe haber un modelo de juicio aceptado por ambos, Dios y Satán. La gente más del lado bueno puede ser reclamada por Dios, y del otro lado por Satán. En los asuntos mundanos también tenemos un cierto modelo o norma. Si comparamos algo con esa medida, y si está por encima del modelo, entonces es llamado un éxito, por ejemplo; pero si está por debajo del modelo, entonces lo llamamos un fracaso. Si es un fracaso total que ni siquiera puede ser comparado con la medida, entonces no puede haber ningún juicio. Ni Dios ni Satán pueden reclamar este fracaso total. 

     En el curso de la restauración debe haber una norma modelo. Si buscáis una en la Biblia, ¿cuál debe ser? Por ejemplo, en cualquier montaña hay cumbres y valles. Centrado en una cumbre hay dos lados; Dios está en el lado bueno, mientras que Satán está en el otro lado. Hay una diferencia entre las altas cimas y las bajas. A través de toda la historia, cuando examinamos las trayectorias recorridas por nuestros antepasados, el proceso es algo así como primero ascender a una cumbre, luego bajar, y después llegar de nuevo a una cierta altura. De este modo, la humanidad del pasado ha estado generalmente ascendiendo. Hay muchas cumbres de diversas alturas. Aquellos que pertenecieron a la Era del Antiguo Testamento comenzaron a escalar, y en la cima se decidió si estaban en el lado de Dios o el lado satánico. Entonces dieron otra caminata para ganar otra cima de mayor elevación. El escalador empieza al pie del primer pico, y transmite lo que ha alcanzado a los alpinistas que vienen tras él. El Mesías es la persona que estaría esperando en la cima mas alta, y aquellos que han alcanzado la cumbre serán bienvenidos y elogiados. Pero el mismo Mesías tiene que saber por cual camino han tenido que pasar. 

     Jesús es el fruto de la verdad, del Logos de Dios. El ha alcanzado la cima más alta en el sentido espiritual. Jesús dijo: El Antiguo Testamento se realizó por mi; todas las cosas y cada palabra de Dios es por mi (Mat.. 5:17, Jn.. 5:39-40). Dijo en otra ocasión: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn. 14:6). El camino es la verdad, y la verdad es el camino y también la vida. La verdad es algo que exalta a Dios, sin embargo Satán esta celoso de ella. La verdad pertenece a Dios. Dios debe amar la ley por El establecida, y va a amarla eternamente. Entonces ¿cuál debe ser la misión de la verdad? La misión de la verdad es guiar a la gente a través de su camino. El Principio de la Restauración tiene como misión conectar todos los caminos andados por los santos de la Era del Antiguo Testamento, con los de los santos de la Era del Nuevo Testamento, hasta el presente. Nosotros vamos a enderezar el camino en zigzag, de modo que podamos mostrar a la gente el modelo de como alcanzar la cumbre más elevada. El camino más corto es la línea recta, y la corriente principal y el camino final. Esto es lo que significa la palabra "principio". ¿Qué clase de principio es éste? ¿Qué es el Principio Divino? 

     El Principio Divino es la medida o el camino -la guía- que nos llevará a través del camino a Dios y a la posición original antes de la caída. Sin ir a través de este camino, el hombre caído no puede alcanzar la posición original. Esto es la medida, la regla y la guía fundamental. La humanidad ha andado un camino enmarañado alejándose de Dios, y debemos volver a través del mismo camino. Pero vamos a enderezarlo. Suponed que tuvieseis una cuerda o soga enredada con nudos. Si sólo usáis vuestra fuerza y tiráis con ahínco de los extremos ¿se desharían los nudos? No. Aunque paséis horas de vuestro tiempo ¿sólo esto resolvería el problema? Tiempo y energía empleados en esfuerzos ciegos y fortuitos no harían nada. Orando a Dios también, si le oráis a ciegas para que os conceda algo o para que os ayude en algo, El nunca puede ayudaros. Se debe encontrar una norma o modelo. 

     Suponed de nuevo un hombre muy bueno, pero ciego. Si no supiese como usar una espada ¿se la dará Dios? Existe el peligro de que la coja por la hoja en vez de por la empuñadura. Dios no se la daría. Si lo hiciese, sería un Dios ciego. Cada cosa debe tener su modelo. El Principio Divino es la medida por la cual Dios puede liberar al hombre caído. Seréis liberados en verdaderas palabras, en la verdad. Seréis liberados de la obscuridad a la luz, donde podáis ver la relación entre Dios y vosotros mismos con precisión. 

     En América circuláis en coche diariamente. Cuando tenéis prisa, queréis acelerar. Cuando vais a toda velocidad es peligroso. Si queréis correr sin peligro, entonces debéis tener de antemano mucha práctica. ¿Tenéis flexibilidad en el manejo del volante? ¿Lo podéis mover
como gustéis? No hay ni pizca de libertad. Las ruedas del coche deben ser redondas; si están deformadas, conducir será peligroso. Si las cuatro ruedas van cada una por su cuenta, y alguna no girase como debiera, ¿qué sucedería? La presión de los neumáticos debe ser la misma en las cuatro ruedas, o no se moverán juntas adecuadamente. Si queréis ir a toda velocidad, quiere decir que las ruedas tendrán que dar muchas revoluciones. Sé que no os gusta repetir las cosas, siempre lo mismo. Pero cuando queréis conservar esta habitación limpia, ¿no la limpiaréis una vez, dos veces o más cada día? Lo mismo se aplica al estudio del Principio. Debéis aprender la verdad bien, minuciosamente. 

     ¿Os habéis parado alguna vez a pensar cuántas veces en vuestra vida hablaréis con la gente de la verdad? Cuando coméis alimentos, llegan a ser más deliciosos a medida que los masticáis completamente. Si sólo los masticáis una vez o dos y los tragáis, ¿conocéis el verdadero sabor de la comida? Cuando tenéis algo de valor, debéis practicar con ello repetidamente e intentar conocer su sabor, y os gustará cada vez más. Por consiguiente la repetición no os fatigará. Debéis conocer bien la verdad. El primer modelo del juicio es el de las palabras. Si no cumplís con este modelo, no podéis ser liberados de la esclavitud.

     EL JUICIO DE LA PERSONALIDAD

     El segundo es el juicio de la personalidad. Por muy duramente que luchéis para andar aprisa en un cierto camino, si vais por el camino equivocado tenéis que volver. ¿Dónde está Satán al acecho? El está siempre próximo al camino principal, al verdadero camino. Porque quiere agarraros y poner fin a vuestra marcha a lo largo del buen camino, viene a atacaros sin aviso. Por lo tanto, debéis impedir que os detenga en el camino. Por mucho que hayáis practicado, por muy bien equipados que estéis, si sois atacados por Satán en el camino, es el fin. Debéis tener la suficiente personalidad para vencer sobre la tentación satánica. Debéis ser más hábiles, más fuertes que Satán en todos los aspectos. Debéis estar alerta para ver donde acecha Satán. ¿Os habéis parado alguna vez a pensar en esto? Satán está en todas las partes, y vosotros sois vulnerables a su ataque. Debéis saber como hallarlo y reconocerlo. Cuando sois suficientemente fuertes para no ser tentados o caer bajo las manos de Satán, podéis vencerlo; pero debéis saber que Satán espera la oportunidad en que estéis a punto de caer al hoyo, cuando estéis en la situación más difícil. Este es el momento en que Satán viene a estrangularos. 

     Cuando lucháis en el campo de batalla, el enemigo está al acecho. Lo más probable es que venga a atacaros durante la noche, cuando no le esperáis. Los espías vendrán, pero si tenéis los ojos bien abiertos, huirán. Cuando estéis durmiendo o relajados, o cuando estéis angustiados o desesperados, éste es el momento del ataque satánico. Por ejemplo, estáis frustrados y os decís a vosotros mismos: "Oh, he trabajado durante un año en el equipo móvil, ¿puedo continuar así?". Este es el momento propicio en que Satán os atacara. Satán dirá: "En este preciso momento sois mi presa.. Todo lo que hayáis efectuado anteriormente se desvanecerá. No os atacaría uno de los fuertes satanes (malos espíritus), sino el más pequeño y débil puede apretaros el cuello y seréis asesinados espiritualmente. ¿No es cierto? Cuando estáis en apuros, descorazonados, debéis recordaros a vosotros mismos el hecho de que ese es el momento propicio en que los mas débiles satanes pueden atacaros. Cuando no estáis dando testimonio, sin trabajar para la iglesia, cuando estáis pensando solamente en buena comida, ropa bonita, cuando estáis con esta actitud, este es el momento en que estáis expuestos a la invasión satánica. Cuando echáis de menos a vuestra novia, es el momento en que Satán ataca. Estos son los ganchos con los que Satán puede arrastraros. Cuando os quedáis medio dormidos, esto significa que estáis en actitud negligente. Éste es el momento propicio en que Satán vendrá y os arrebatará. Cuando no podáis ayudar,
estando cansado. y frustrados, intentad ir a alguna parte lejos de la observación de los demás. Meditad, orad allí por tres días, y después de hacerlo, mirad a vuestros hermanos y hermanas trabajando duramente y pensad: "¿Qué soy yo?" Pensaréis angustiados: "¿Puedo ser amado por Dios? Debo trabajar". Vuestra conciencia os guiará. Despertaréis a una nueva vitalidad. Orad en arrepentimiento y tendréis ganas de ir de nuevo a trabajar. Así es mejor. 

     Muchas veces cuando estaba en la prisión (en Corea del Norte) comparecía esposado ante el juez. En el camino de la prisión al tribunal, en la calle, a veces encontraba a miembros de mi iglesia. Yo agitaba mis manos en hilarante alegría. Y cuando sacudía mis manos sonaban las esposas, aún resuena ese ruido en mis oídos. 

     Juraba entonces que nunca moriría antes de realizar mi misión. Yo demostraría mi determinación y no me detendría hasta que llegase aquel día. Sería suficientemente fuerte como para soportar todas las dificultades. Y cuando fuese liberado, trabajaría de nuevo con mayor celo. Incluso pensé que la prisión era mi curso de entrenamiento, y que después sería un trabajador más fuerte para Dios. Cuando imagináis la vida en la prisión, no penséis en las prisiones de este país. Esta prisión estaba muy por debajo del nivel de las vuestras -una indecible miseria- casi como la vida animal. Si yo os la describiese, no la comprenderíais. Nos daban un puñado de arroz casi podrido diariamente. Echábamos de menos el buen arroz y la buena comida, y con todo teníamos que trabajar, extrayendo y cargando pesados sacos de substancias químicas. Y después estabamos extenuados y recibíamos nuestro puñado de arroz, mientras se comía alguno de nosotros moría. Los otros estaban tan ansiosos de conseguir arroz que se lo quitaban de la boca a los que habían muerto para alimentarse ellos mismo. En aquellos tiempos me decía a mi mismo: "Incluso si la dureza es doblada y triplicada, nunca fracasaré". Aún en la prisión comunista, trabajé tan duramente que tuvieron que premiarme por mis realizaciones. 

     Yo soy comprensivo con vosotros. Estáis en la flor de vuestra vida. Queréis bailar con vuestras novias, queréis disfrutar vuestra vida en el sentido mundano. Abundan muchas cosas buenas en este mundo para vosotros. Pero os habéis dado cuenta del hecho de que alguien debe hacer esta tarea, no solo yo. Este penoso mundo va camino de la destrucción. Algún poder tiene que pararlo. La tierra entera está llena de guerras y miserias, y vosotros estáis viviendo en esta tierra. Sabéis que vais hacia la destrucción junto con ella. Los festejadores, aquellos que no conocen lo que está sucediendo, pueden parecer felices. Pero aquellos que saben que el mundo se está hundiendo no pueden sino querer detenerlo. Alguna gente es indiferente. Pero ¿estaríais vosotros a la expectativa observando el fin del mundo? ¿No querríais hacer algo?, ¿incluso si tuvieseis que morir o ser asesinados por ello? Pueden haber muchas víctimas, por decenas y cientos de miles, pero si no estáis preparados para morir por la causa, no podéis vivir para salvar el mundo. 

     Si todos vosotros estáis dispuestos a morir a la cabeza de los demás, si tenéis esta actitud, no moriréis y podréis salvar al mundo. Pero si sois como los discípulos de Jesús, que le negaron a la hora de morir, fracasaréis y el mundo entero no será salvado. ¿Llegaréis a ser como los discípulos de Jesús? Los discípulos de Jesús tuvieron miedo de Satán y fueron arrollados por el poder satánico. Satán los arrebató, a los doce discípulos que en vida de Jesús le habían servido. Entonces, ¿qué le sucedió a Jesús? Las manos satánicas cayeron sobre él, pero él murió una muerte física, no espiritual. Si vuestro espíritu no está muerto, si tenéis el mismo celo y ardor a la hora de la muerte, hay una forma de ser salvados y resucitados de nuevo. 

     Si tenéis que morir, y morís una muerte valiente sin avergonzar a vuestros descendientes,
entonces tenéis la oportunidad de ser resucitados y trabajar a través de vuestros descendientes. Jesús fue atacado por las manos satánicas, pero no fue vencido por Satán. Dios que es más aterrador que Satán estaba a su lado, luchando por él, debéis saberlo, Dios está en el lado de la honradez. ¿Os habéis parado alguna vez a pensar, ¿cuánto tiempo puedo trabajar? ¿Vendrá un tiempo en el que esté totalmente frustrado? Ser herido de muerte es cosa simple, pero ser torturado espiritualmente, que Satán os ampute cada miembro, brazos y piernas, ¿soportaríais esta tortura? 

     Si estáis dispuestos a vivir por la causa y a morir por ella, ya estáis siendo resucitados. Estáis transcendiendo la vida y la muerte. En este caso estáis en el lado de Dios y Dios esta a vuestro lado, porque Dios es también el Ser transcendente de la vida y de la muerte. Dios es nuestro amigo y nuestro compañero de trabajo. Aquellos que tienen a Dios como compañero de trabajo deben ser valientes. Dios no es solamente vuestro amigo, sino vuestro Padre. Vais a ser la encarnación de Dios. Dios pertenece a todo el universo, a toda la humanidad. El envió a muchos santos y profetas a trabajar por la gran causa y fueron matados y martirizados. Esto significa que las manos y brazos y todos los miembros de Dios fueron amputados. El ha estado soportando el dolor todo el tiempo. Pero está todavía intacto de la invasión satánica, está sano y entero, y omnipotente y todopoderoso. El está viviendo en mi, y yo soy Su encarnación. ¿No estaríais orgullosos y resistiríais como El está resistiendo? Entonces, con esta cualidad, ¿diréis que estáis cansados después de un año, después de cinco años, diez años o veinte años?, ¿os cansaríais de esta tarea?, ¿cuándo quedaréis exhaustos? ¿nunca? En una palabra, debéis pensar que habéis nacido para esta vida, y éste es vuestro destino. 

     No tenéis más remedio que seguir este camino. Entonces, vuestra actitud debe ser diferente. Debéis estar acostumbrados a comer humildemente, vestir con ropa pobre, dormir en tiendas y al aire libre, debéis conocer el sabor de disfrutar de esta forma de vida. Yo empecé mi obra cuando vosotros aún no habíais nacido. A vuestra edad yo ya había realizado mucho. Pero pensé que había una tremenda cantidad de trabajo que debía realizar durante el tiempo de mi vida. Lo sabía. Nunca estaba orgulloso de haber hecho tanto como hice. Siempre estaba ansioso de realizar cada vez más. Tenía siempre prisa. ¿Parezco frustrado?, ¿parezco cansado? No estoy cansado. Cuanto más lejos llego, más fuerza acumulo. 

     La gente piensa: "Si vivo de esta forma o de tal otra seré feliz". Pensamos que somos felices porque estamos llevando una cierta clase de vida. Entonces ¿quién establece el modelo? ¿Puede ser justa la definición de felicidad? Debéis decir: "Yo no establezco el modelo de felicidad de esta manera, por tanto no tiene nada que ver conmigo, tengo que crear un nuevo modelo o definición de felicidad. Si definís la felicidad como comer humildemente, vestir con harapos, dormir en un lugar humilde, ese es vuestro modelo de felicidad para la existencia. La gente cuya definición de felicidad es así, nunca fracasará en la vida, y al final podrán disfrutar la suma felicidad. 

     Una larga vida en la tierra no os promete felicidad. Aunque vuestra vida sea breve, si habéis trabajado duramente y habéis sido reconocidos por Dios, al entrar en el otro mundo seréis bienvenidos y disfrutaréis allí la vida gloriosa y floreciente. Por consiguiente, en esta vida, la cuestión es lo duro que trabajéis y la cantidad de frutos sanos que produzcáis. Por tanto, debéis trabajar a riesgo de vuestra vida y a costa de vuestra vida. Si lo hacéis de esta manera, tenéis la victoria asegurada. Si morís sin tener éxito en vuestra misión, Dios se apenará, porque sabe que lo habéis hecho a riesgo de vuestra vida. ¿No querría Dios, en la posición de Padre, si El sabe que Su hijo va a morir pronto, darle alguna ayuda de cualquier forma posible? Si tenéis
esta actitud, Dios estará ansioso y dispuesto a ayudaros. Si confiáis suficientemente en que podéis llevar a cabo 100 cosas, pero estáis calificados para llevar solamente 30, Dios estará ansioso de completar las otras 70. Si estáis haciendo esto por vuestro Padre ¿no estaría vuestro Padre dispuesto a ayudaros? Nuestro Padre, con amor, es en cierto modo débil ante sus hijos. Con amor, está dispuesto a hacer cualquier cosa que le pidáis. 

     Entonces, ¿qué es el juicio de la personalidad? Si estáis bien dotados y sois la encarnación de la Palabra de Dios, entonces quedaréis ilesos de la invasión satánica. Satán os atacará en el nivel individual, familiar, nacional y mundial. Si sois atacados en el nivel individual, familiar y nacional y no caéis, podéis avanzar más rápidamente. Si siempre perseveráis, avanzando en todo momento, cuando se os eche encima, en el momento en que levante la mano avanzaréis aún a mayor velocidad. Por consiguiente, Satán tendrá que darse por vencido. Entonces tiene que retirarse y dejaros. Dirá: "Por mucho que lo intente no puedo vencer a esta persona. ¿Sois vosotros así? ¿Querríais al menos ser así? Si queréis ser así, ¿podéis realizarlo estando quietos? Debéis intentarlo duramente. Satán usará con vosotros los mismos métodos sagaces que ha estado usando con nuestros antepasados, santos del pasado y mártires. Ahora os ataca con el mismo poder, pero vosotros debéis ser más poderosos y sabios. Entonces el se dará por vencido y os dejará. Después de haber ido a través de todas estas dificultades, cuando alcancéis la meta, Dios os encontrará allí y os dirá: "Ahora he encontrado a alguien semejante a mi. Tu has ido a través de todas las adversidades, y estás aquí ileso de Satán. Como vencedor, te pareces a mi, y tu eres mi hijo". De ese modo pasaréis el juicio de la personalidad. Ese es el modelo. Dios tuvo éxito en todas las cosas que hizo desde el principio hasta el momento presente. Si os asemejáis a Dios, continuaréis los éxitos, y debéis alcanzar la meta y rendir gloria a Dios. 

     Debéis tener tal personalidad que nunca podáis caer presa de la tentación satánica. Ante la muerte, de cara con la muerte, Jesús extendió sus brazos y dijo: "Matadme", y en ese momento no fue muerto, y espiritualmente fue resucitado. Si estáis determinados a perder vuestra vida por Dios, Satán no puede mataros. Entonces tenéis vida eterna. ¿Sois vosotros así? Si no sois así, Dios no puede bendeciros. Si lo hace, la bendición será arrebatada por Satán. Pero si estáis tan determinados como para afrontar la muerte sin miedo, entonces Dios os bendecirá, y esta bendición no podrá ser tomada por Satán. Así es como se vence en el Juicio de la personalidad. Vencer todas las tentaciones provenientes de Satán, y cumplir con el modelo en el que Dios pueda bendeciros. Esto fue lo que ocurrió con Jesús.

EL JUICIO DEL CORAZON

     El tercer juicio es el del corazón o del amor. ¿Habéis jamás amado a una persona verdaderamente? Sin esa clase de amor no podéis estar orgullosos de vosotros mismos ante Dios, ante el pasado, presente y futuro. Vosotros debéis haber amado hasta ese punto. 

     El término "amar" significa amar a otra persona en la posición de objeto. El amor comienza solamente cuando tenéis a una persona en la posición de objeto. ¿Cuál es el verdadero modelo de amor? Hay muchas clases de amor en el mundo: amor entre amigos, entre marido y esposa, entre padres e hijos. La cuestión del amor a menudo trae riñas en la familia. La esposa puede pensar que su marido la ama menos que antes, y ésta es la semilla de la discordia por su parte. Por parte del marido también, su mujer parece reservar su dedicación, y él es tan avaro como para querer la total dedicación de su parte. ¿Por qué es así? Porque el amor debiera ser sin reservas. Y si vosotros estáis centrados en vosotros mismos, si hay incluso un poquito de
egoísmo, no podemos llamar total a vuestro amor. Debéis negar vuestro ser entero al amar a vuestra esposa. Si dejáis una partícula vuestra allí, vuestro amor no es sano. El amor debe ser así. Por consiguiente, si os encontráis centrados en vosotros mismos, debéis zafaros de esa partícula de vosotros mismos en vuestro amor. 

     Qué maravilloso debe ser el amor, si es así de puro. Por lo tanto, el verdadero sacrificio (de uno mismo) debe acompañar al verdadero amor. Este sacrificio será un sacrificio voluntario. Con este modelo de amor, podéis conquistar a cualquier individuo, familia, nación y al mundo entero. Debo preguntaros de nuevo: ¿Habéis jamás amado a una persona con esta clase de amor? Si no, no estáis calificados para recibir el amor de Dios. No podéis soñar con recibir su amor. Antes de querer tener el amor de Dios, debéis amar a otra gente según este modelo. Debéis suspirar no solamente por vuestra novia, vuestro amante, sino que debéis echar de menos a cada hijo perdido de Dios con un amor de esta clase. Hasta que os consumáis en lágrimas, hasta que vuestras piernas estén fatigadas, hasta que toda vuestra energía esté exhausta en busca de esa persona, debéis suspirar por ella. Debéis invertir vuestra vida entera en esa persona; y vuestra vida será multiplicada en ella. Debéis sembrar vuestra alma en esa persona, y vuestro corazón será multiplicado. Debéis amar a la gente con esa clase de amor. ¿Habéis jamas amado a Dios con esa clase de amor? Sin esa clase de experiencia no podéis llamaros a vosotros mismos un ser humano completo. 

     En ese caso, debéis ser muy humildes y decir a Dios: "No estoy calificado para tu amor. Por favor no te me acerques. No estoy puro". Si estáis centrados en vosotros mismos al amar, solamente querréis tener el amor de Dios para vosotros mismos, y querríais poseer el amor de otros. Entonces sois unos ladrones de amor. Para amar verdaderamente debéis purificar vuestro amor. Como dijo Jesús, si vuestros ojos pecan, si vuestra nariz, boca, oídos y miembros son usados para el amor impuro, debéis tener deseos de arrancarlos o cortarlos. Debéis saber que no estáis calificados aún para amar incluso al hombre o mujer más antipáticos. Es una cuestión muy seria. 

     Me pondré más serio. Y tendréis que llorar. Cuando pienso en Dios, verdaderamente me compadezco de El. El, saludable, perfecto y absoluto Dios, siempre tiene que mirar al mundo lleno de gente espiritualmente desfigurada, mutilada y lisiada de corazón. El está dispuesto a derramar amor puro y bello sobre nosotros, pero no estamos dispuestos a recibir esta clase de amor. No somos vasijas preparadas para llenarse de amor. Pero El está dispuesto a darnos más y más amor. Por consiguiente, El es un Ser que da lástima. Tiene esta clase de amor puro para los hombres; está dispuesto a salvar a la humanidad a despecho de todas las penalidades y desilusiones. El deseo de Dios a lo largo de la historia ha sido encontrar a un hombre, el Mesías; hallar tal persona como Su verdadero hijo. Ha habido multitud de personas en el mundo que han estado dispuestas a recibir el amor de Dios, pero no ha habido ninguna dispuesta a amar a Dios, excepto el Mesías. Nuestro Padre Celestial ha sido traicionado incluso por los muchos santos que ha enviado al mundo, y por los individuos, familias y naciones, por toda la humanidad, por todo el mundo. Su corazón está dolorido y hecho pedazos. Debemos devolverle la felicidad. Nunca debemos cesar de trabajar hasta que volvamos a El con alegría y felicidad. 

     Yo le diría que no se preocupase por nada. Yo estoy para trabajar en su lugar para El, hasta que el último de toda la humanidad haya vuelto a El. Siento que soy responsable de la totalidad de traiciones cometidas por la humanidad del pasado y de todos los santos que fallaron sus misiones. Por consiguiente tengo que devolver gloria a Dios, quitarle su resentimiento, su pena y su desilusión. 

     A través de toda la historia humana, Dios ha estado sembrando su amor en los corazones humanos en el nivel individual, familiar, nacional y mundial. Dios nunca ha podido cosechar todos estos amores; pero nosotros estamos aquí para cosechar, y recolectándolos podemos devolver todo lo sembrado a Dios. Debéis daros cuenta del hecho de que sois la totalización del fruto de la historia. Cuando seáis cosechados y llevados a Dios, con todo el resto de la humanidad, Dios obtiene vuestro fruto. Debéis sembrar el corazón de Dios en mucha gente, para que lo multipliquen, y abarque el mundo entero. 

     ¿A cuánta gente habéis amado con verdadero amor? ¿Habéis jamás amado a la gente con el corazón del Padre, en la actitud de un siervo, derramando lágrimas por la gente, sudor por la tierra y sangre por el cielo? ¿Realmente comprendéis lo que quiero decir? Os debéis preguntar siempre a vosotros mismos: "¿Estoy amando a la gente con esa clase de amor?". Con el amor que habéis recibido de Dios debéis seguir amando al resto de la humanidad. Este es el corazón de amor. Si no alcanzáis este modelo, estáis expuestos al juicio del corazón o del amor. 

     Cuando encontráis a una persona, debéis pensar así de la persona, "Estoy aquí para esta persona". Debéis sentir que lo que habéis pasado, todas las dificultades y penalidades, son por esta persona, que producirán fruto en esta persona; y nunca la dejaréis ir hasta que haya vuelto a Dios. Si estáis en la posición de absoluto "más", entonces surgirá el absoluto "menos". Entonces la cuestión es siempre vosotros, vosotros mismos. ¿Habéis despertado alguna vez durante la noche, abierto la ventana, y asomados en meditación, pensado en vuestros hermanos y hermanas, echándolos de menos y compadeciéndoos de ellos? ¿Habéis subido alguna vez a una montaña por la mañana temprano, y mirado suplicantes hacia abajo al mundo entero, y habéis pedido a Dios que los salve, sintiéndoos responsables por toda la humanidad? Debéis estar dispuestos a socorrer a la gente, salvar a la gente, y morir por la gente. 

     ¿Sois vosotros herederos calificados de Dios? ¿Puede Dios confiar en vosotros, dejar todo en vuestras manos? Esta es la medida de amor, proveniente de Dios. Es una grave cuestión. Hay un modelo fijo de amor, proveniente de Dios, y vosotros debéis alcanzar ese punto o sobrepasarlo. De otro modo, no podéis llegar a Dios y abrazarlo y llamarlo Padre, y no podéis ser recibidos por El. Si no alcanzáis ese modelo, estáis expuestos al juicio en el corazón o amor de Dios. ¿Estáis calificados para ser recibidos por Dios? El enjugar vuestras lágrimas, vuestra agonía y todo lo demás, y os llevara al mas santificado lugar para cambiar vuestras ropas, y daros toda la gloria que tenga. Al final, habrá un día en el cual la familia humana entera será restaurada bajo Dios como los Padres. 

     El reino de los cielos en la tierra es la morada de aquellos que han vencido en el juicio de corazón. Nosotros erigiremos el reino celestial en la tierra con nuestras propias manos. Si tenemos esta clase de amor, Dios vendrá y habitará en nosotros y vivirá entre nosotros. Si cada momento, en el proceso del amor, sentís que vuestro amor no ha sido suficiente, y si en arrepentimiento queréis tener más amor para distribuirlo a los demás, entonces el reino celestial no puede sino venir a través de vosotros. Si sentís que vuestro amor no es suficiente, y lloráis y lucháis más duramente, entonces al mundo de esta clase de corazón, puede venir el reino de Dios.

domingo, 1 de enero de 2017

Hacer realidad el sueño de una familia humana

Hacer realidad el sueño de una familia humana


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https://vimeo.com/195419984



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Informativo Semanal (31/12/2016)



1. Actividades de los Padres Verdaderos
- Banquete de Navidad con la Madre Verdadera
- La Madre Verdadera se reúne con Hermanas Mayores
2. Noticias del Mundo
- Actividad de los Mesías Tribales (Corea – Lanzan Proyecto Piloto de Iglesias Familiares de Hoondok / Tailandia- Conferencia de Liderazgo de Asia y Bendición / Costa de Marfil – Bendición Interreligiosa)
- Iniciativas de Paz (Chipre – Conferencia de Liderazgo de por la Paz de Siria / República Dominicana – 9ª Graduación del Instituto de Idiomas / Paraguay – Copa WONGU de la Paz)
- Actividades Juveniles (Rusia-Conferencia de la UPF / Kazajistán- Peace Road en la Nieve / Corea- Inauguración de la 38ª Clase del Equipo Móvil de CARP / Informes de los Misioneros del Cheon Il Guk / Campamento Vocacional Song-gong / Nepal- Seminario “Transformador” del Principio Divino / Brasil – 5º Encuentro de Universitarios y Despedida del Año)
- Otras Noticias (Japón-11º Concierto del Coro Sunhak en Chiba / Taiwán – Seminario Invernal de Liderazgo)