domingo, 20 de noviembre de 2016

La Predestinación de la Realización de la Voluntad - El Principio Divino


SECCION II

La Predestinación de la Realización de la Voluntad

En «Los Principios de la Creación» fue aclarado que el propósito divino de la creación solamente puede ser realizado si el hombre cumple su parte de responsabilidad. Como la meta para la providencia de la restauración, que es cumplir este propósito, es absoluta, no puede ser modificada por el hombre. Sin embargo, el hombre debe cumplir su propia parte de responsabilidad para que esta meta sea realizada. Por ello, el propósito divino de la creación, centralizado en Adán y Eva, sólo podría haberse realizado si ellos cumplían su parte de responsabilidad, al no comer del fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal (Gn. 2 :17).
Por consiguiente, en el cumplimiento del propósito de la providencia de la restauración, la voluntad sólo puede realizarse si la figura central a cargo de esa misión cumple su parte de responsabilidad. En los días de Jesús, el pueblo debería haber creído en él absolutamente, para que Jesús pudiera cumplir el propósito de la providencia de la salvación. Pero debido a su incredulidad, no cumplieron su parte de responsabilidad y la realización de la voluntad tuvo que ser inevitablemente prorrogada hasta el día de la Segunda Llegada.
Entonces, ¿en qué grado Dios predetermina la realización de la voluntad? Como mencionamos antes, la voluntad de Dios de cumplir el propósito de la providencia de la restauración es absoluta, pero la realización de la voluntad es relativa. Así la voluntad está predeterminada, pero sólo se realiza cuando se combinan el noventa y cinco por ciento (95 %) de la responsabilidad de Dios y el cinco por ciento (5 %) de la responsabilidad del hombre. Al decir que la parte de responsabilidad del hombre es de un cinco por ciento, es sólo para indicar que ésta es muy pequeña comparada a la de Dios. Pero, debemos saber que en realidad, este cinco por ciento representa para el hombre un cien por ciento de entrega.
Citemos algunos ejemplos: la realización de la voluntad centrada en Adán y Eva fue predestinada para que se alcanzara mediante el cumplimiento de sus propias partes de responsabilidad; es decir, no comiendo del fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal. La providencia de la restauración centrada en Noé, fue predestinada para que se realice a través de cumplir su parte de responsabilidad de construir el arca con lealtad. La providencia de la salvación a través de Jesús fue predestinada para que se lleve a cabo mediante el cumplimiento de la parte de responsabilidad de los hombres caídos, creyendo en Jesús como el Mesías y siguiéndole (Jn. 3:16). Los hombres provocaron la prolongación de la providencia de la restauración de Dios al no cumplir ni tan siquiera sus pequeñas partes de responsabilidad.
La Biblia dice: «la oración de la fe salvará al enfermo» (Stg. 5:15); «tu fe te ha sanado» (Mc. 5:34); «Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mt. 7:8). Todos estos pasajes bíblicos prueban que la voluntad está predestinada para que se realice mediante el cumplimiento de la propia parte de responsabilidad del hombre. Podemos apreciar cuán pequeñas eran las responsabilidades que los hombres tenían a su cargo en todos estos ejemplos, comparada con la parte responsable de Dios de penoso trabajo y gracia.
Al mismo tiempo, viendo que, debido a los fracasos en cumplir sus partes de responsabilidad, las figuras centrales en la providencia causaron la prolongación de la providencia de la restauración, podemos imaginarnos cuán difícil les era cumplir aún una responsabilidad relativamente pequeña.

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