lunes, 9 de enero de 2017

Demos Gracias a Dios

Demos Gracias a Dios
Reverendo Sun Myung Moon

¿Por qué podemos estar agradecidos a Dios? Primero, porque se nos ha dado el poder de estar en interacción y armonía con el cosmos. El deseo universal del hombre de estar en armonía con otros no es originalmente su propio concepto, sino el de Dios. Nosotros estamos en la posición objetiva, y Dios es el sujeto y tiene una mente más grande que la nuestra, una mente que está en interacción con nuestras pequeñas mentes y que nos influencia para relacionarnos unos con otros. Intuitivamente nosotros queremos hacer ciertas cosas y lograr ciertos resultados.
Es común que la gente piense: "Gracias a Dios", cuando recibe alguna bendición o favor. Habitualmente la mayoría de la gente sólo piensa en las recompensas materiales, ¿pero alguna vez han estado agradecidos por esa naturaleza interior dotada por Dios que los motiva a buscar la felicidad en una meta y propósito? ¿Han pensado en este regalo intangible de Dios? Hombres y mujeres quieren encontrar la felicidad uniéndose unos a otros, pero a menudo sólo sienten gratitud por este deseo después de haber conocido a sus parejas.
Tienen amplias razones para estar agradecidos a Dios desde mucho antes de su matrimonio, porque tienen la naturaleza hermosa que busca progresar y unirse en armonía con todo lo demás. No posterguen su agradecimiento hasta su casamiento; esta naturaleza que hay en sus corazones y que busca la interacción es razón suficiente para dar gracias. ¿Alguna vez han estado agradecidos por ella?
Los adolescentes un poco mayores giran automáticamente sus cabezas cuando pasa un joven buen mozo o una joven bella; algún poder lleva sus ojos en esa dirección. ¿Alguna vez se dieron cuenta de la importancia de esa energía que se mueve dentro de ustedes? A cierta edad las mujeres comienzan a sentir cierta admiración por los hombres y a prestarles más atención. ¿Han estado alguna vez agradecidos por esa energía instintiva? Ustedes actúan de esa manera porque es su naturaleza ir de acuerdo con el ritmo y la dirección del universo.
A cierta edad las mujeres sienten el deseo de ir hacia los hombres y los hombres sienten el deseo de ir hacia las mujeres, respondiendo a la energía universal que les da un propósito más elevado para estar juntos. Cuando ambas partes se mueven hacia el punto de armonía y unidad amándose una a otra, se libera un nuevo poder para crear y nace una nueva vida. Cumpliendo así su posición como representante de Dios, el hombre puede elevarse a la posición de Señor de la Creación.
Al dar a luz a hijos, hombres y mujeres ejercen su poder más precioso, el de crear. El rol supremo de una mujer es el de poder tener hijos. No es una cosa común; el poder y la energía del universo se enfocan en el cuerpo de ustedes para producir el suceso más grande de sus vidas. Cuando conciben a sus hijos deben darse cuenta de que el universo se está moviendo en sus vientres y haciendo una nueva vida. Al prepararse para sus lujos pensarán verticalmente alto y horizontalmente ancho, conectando al universo con la visión y sueño que tengan para el futuro. La mayoría de ustedes no ha tenido esta experiencia, pero ya llegará su tiempo. Su edad es la edad de los sueños.
Hombres y mujeres se unen a través de la energía universal y, al tener lujos, sus sueños se hacen realidad. Cuando hombres y mujeres están unidos en su ideal, su amor puede hacerse más profundo y amplio a través de sus hijos. El amor de los jóvenes antes del matrimonio está dirigido horizontalmente, pero cuando tienen hijos su amor se hace más profundo para convertirse también en vertical, uniendo así a padres e hijos.
Es el poder del amor lo que une a las personas tanto horizontal como verticalmente. Un fenómeno alarmante en América es el creciente índice de divorcios. Sin embargo, aún los padres que quieren divorciarse pelean por la custodia de sus hijos. ¿Por qué no los abandonan sencillamente? El amor horizontal puede romperse y terminar, pero la línea vertical de amor es insubstituíble y los padres no quieren perderla. Nadie quiere separarse de Dios y, a través de su amor vertical con sus hijos, los padres, consciente o inconscientemente, quieren mantenerse al alcance de Dios.
Dos esposos pueden llegar a despreciarse y decidir separarse, pero ningún padre puede odiar a su hijo y querer terminar la relación para siempre. La esposa puede convertirse en una mala mujer y el esposo en un mal hombre, pero ninguno querrá maldecir a su propio hijo. ¿Por qué la gente es así?
Hay una relación vertical entre el cielo y la tierra y, en última instancia, nadie puede separarse de Dios. Todos, consciente o inconscientemente, reconocen este anhelo vertical y quieren asegurar el amor de Dios para sí mismos.
Muchas personas niegan el pasado y el futuro, y desean vivir sólo por el placer carnal del presente. Sin embargo, si realmente moran en el amor eterno, su amor tendrá el poder de armonizar el pasado, el presente y el futuro. En el amor verdadero no existe el vivir sólo en el presente. No puede hablarse de amor sólo en el momento. No existen dos esposos que puedan disfrutar de la vida mientras sus hijos lloran, o hijos que estén felices cuando sus padres sufren. Los esposos de una familia destruida se aferrarán a su conexión vertical con sus hijos porque saben que al final esa relación les dará vida o salvación. La naturaleza interna del hombre le dice que tiene una esperanza de salvación aferrándose al amor vertical que hay entre Dios, padres e hijos.
¿Las mujeres están agradecidas porque al llegar a cierta edad sus cuerpos se desarrollan para permitirles tener hijos? Esa es la expresión del poder de Dios. Si están realmente agradecidas a Dios porque les ha regalado sus cuerpos como Su templo, nunca vivirán la tragedia del divorcio. ¿Para quién cambian sus cuerpos? Fundamentalmente ese cambio ocurre para que puedan dar a luz a sus hijos. La estructura de sus cuerpos cambia en dos áreas principales. Dios les dio caderas más grandes que a los hombres para que puedan tener hijos, y pechos para que puedan alimentarlos. ¿Dios les dio esas características para ustedes mismas? Son para el propósito último de la creación de sus hijos. Los regalos reales de Dios son sus hijos, que son más importantes que sus cuerpos. ¿Cuántas mujeres piensan de esta manera?
Sus padres son sus padres, punto. Es imposible que alguien más se convierta en su padre. Aunque sus padres se divorcien y ustedes se dirijan a su padrastro o madrastra como padre o madre, saben que no son hijos de ellos, y su corazón está en otro lugar. ¿Hay alguien que acepte con gozo a sus padrastros como padres reales? Una de mis propias hijas, In Jin, nos contó de una compañera de colegio cuya madre se volvió a casar hace poco. La chica dijo: "Nunca quiero decirle padre. Prefiero llamarlo sólo por su nombre".
El amor vertical entre padres e hijos está más cerca del amor de Dios. Quiero que se den cuenta de que tienen esta misión y propósito. Es por esto que Dios les dio la belleza de ciertas características, como las caderas y los pechos. Ellas ni siquiera son para sus esposos y su mal uso por simple deseo carnal es completamente errado. Si ustedes no se preocupan por su propio hijo y su futuro sino que sólo viven por sus deseos carnales, creo que Dios no querría que tuvieran pechos, porque no los merecerían. Entonces sí podrían tener el derecho de ignorar a sus bebés. Si usan su amor sólo para aprovecharse de alguien y satisfacerse a ustedes mismas, están en realidad violando la ley universal. La gente divorciada que escucha estas cosas podría sentirse incómoda, pero yo debo decir la verdad.
Después de divorciarse, muchos hombres se niegan a casarse otra vez, murmurando: "Sólo me voy a meter en líos otra vez. Estoy cansado de eso. Basta ya". En América hay muchas mujeres que sólo se han casado con un hombre para conseguir su dinero; la ley está hecha de forma tal que favorece a las mujeres, y ellas pueden hacerse muy ricas al divorciarse.
Todo lo que tienen, incluyendo sus propios cuerpos, no es para ustedes mismos. Incluso su amor no es de ustedes sino del universo. Cuando tienen una mente universal para abrazar un propósito universal y abrazar a Dios, a medida que se convierten en adolescentes mayores y se hacen más sensibles en relación a lo que los rodea, se ponen más sentimentales y emocionales en su reacción hacia el universo. ¿Por qué están hechos de esa manera? Es una señal de que están madurando en amor. Dios les dio cierta sensibilidad que les permite relacionarse con el mundo con amor.
La fuente más grande de orgullo en el universo para un hombre debería ser su esposa, y la de una mujer, su esposo. Cuando están creciendo y alcanzando la madurez, ustedes no aprecian el amor sacrificado de sus padres. Cuando chicos, ninguno de nosotros apreció realmente el amor de nuestros padres. Hyo Jin, por ejemplo, está interesado en tantas cosas que a veces no valora realmente nuestro tierno amor por él. Sin embargo, está mostrando signos de madurez. A veces lo veo parado frente al espejo sólo estudiando su cara. Es una ley natural que él quiera ser buen mozo y llamar la atención de las chicas.
Un hombre debe estar orgulloso de su esposa por la eternidad, y una mujer debe estar orgullosa de su esposo. Ninguna otra cosa importa en el universo excepto el amor; al final las cosas como el conocimiento o el dinero no tienen importancia. Cuando tienen a alguien de quien realmente pueden sentirse orgullosos y a quien pueden amar con toda su energía, son personas felices.
Aunque la pobreza los golpee y no tengan qué comer ni más que un vaso de agua para beber, pueden ser uno con su pareja si realmente entienden y están orgullosos el uno del otro. Quizás deban dormir bajo las estrellas por las noches, pero si tienen comprensión y orgullo el uno por el otro, vivirán felices. Si le preguntaran a Dios qué es lo que más lo enorgullece en el universo, El contestaría: "Lo que más orgullo me da son los hombres y mujeres que están totalmente enamorados y completamente orgullosos el uno del otro. Su amor es la cosa más hermosa de contemplar". El amor es lo que puede hacer reír a todos, aún a todo el universo.
Cada uno de ustedes está trabajando por el día en que estarán orgullosos de su esposo o esposa y querrán gritar al universo su alegría. El amor crea unidad horizontal y vertical. Pueden conquistar y ocupar todo. Aún Dios estará indefenso frente al amor de ustedes.
Cuando miran a la naturaleza deberían darse cuenta de que todo es un regalo de Dios que pueden usar para expresar su amor hacía su pareja. Dios ya sabía que ustedes querrían expresar su amor en la forma de un regalo, por eso les proporcionó al universo entero como regalo.
No hay nada en el universo que no esté en relación con ustedes. Cuando están orgullosos de su cónyuge, todo el universo se convierte en el regalo como la expresión tangible de su amor. Es por eso que existe este universo.
¿Alguna vez han estado agradecidos porque pueden amarse unos a otros como una expresión de Dios y del universo? Dos esposos juntos representan a todo el universo. Cuando una esposa entra al lugar en el que está su esposo, no lo hace meramente como una esposa o como una persona, sino como representante de todo el universo. La gente del mundo nunca piensa realmente de esta manera.
Si un hombre y una mujer se dedican al propósito universal y se reconoce a ellos mismos como seres universales, ¿qué clase de hijos tendrán? Después de estar orgullosos el uno del otro, hombres y mujeres pueden estar orgullosos de sus hijos. Tan pronto como tengan una familia, su foco cambiará de estar orgullosos el uno del otro a estar ambos orgullosos de sus hijos.
Dar su propio testimonio o escuchar el testimonio de alguien acerca de qué maravilloso es su cónyuge siempre es inspirador y todos quedan flotando en las nubes; nunca falla. Luego su orgullo se centra en sus hijos. Tenemos que ser conscientes de esta básica naturaleza humana cuando tratamos con padres: lo mejor para ganar la fe y la buena voluntad de un padre es alabar a sus hijos. Aunque los padres sepan que sus halagos son exagerados, sonreirán de oreja a oreja.
Después de estar orgullosos el uno del otro y de sus hijos, hombres y mujeres están orgullosos de sus propios padres. Después de tener a sus propios hijos, ustedes se darán cuenta de pronto del valor de sus propios padres y estarán orgullosos de ellos. No es suficiente pensar que aman a sus padres; cuando tengan sus propios hijos comenzarán verdaderamente a entender y apreciar a sus padres.
Por esto Dios hizo la vida del hombre centrada en la familia. Dios sabía que por mucho que pensáramos que lo amábamos y apreciábamos a El, nunca podríamos amarlo realmente hasta tener nuestros propios hijos. Sólo creciendo primero como hijos, amando luego como esposos y dando a luz a nuestros propios hijos podemos apreciar plenamente a Dios como nuestro padre.
¿Piensan que Dios, como el padre verdadero, se siente mal porque el cumplimiento de la posición de padres viene en tercer lugar, realizándose primero la de esposos y luego la de hijo? A Dios no le importa no ser completamente entendido hasta que el hombre alcance el nivel de perfección. Dios no quiere convenir en aceptar cualquier cosa inmadura o incompleta. El quiere que crezcamos atravesando las etapas de formación y crecimiento y que luego vayamos delante de él como personalidades maduras. Desde este punto de vista, por más que dos esposos estuvieran enamorados durante mucho tiempo, aún estarían inmaduros e incompletos al no tener hijos.
Después de recibir amor como hijos y de experimentar el amor conyugal, llegarán finalmente a darse cuenta de que el amor más completo, sacrificado y fundamental es el amor de padre. En una vida ideal todos gozarán y experimentarán completamente estos tres amores.
Como la perfección del amor se sustancializa como amor paternal, los mayores deberían ser el centro del hogar. Si los abuelos vivieran allí deberían ser el centro porque son los padres de los padres. Ellos son los anfitriones del hogar y, cuando mueren, los padres de ustedes se convierten en el centro.
¿Por qué los mayores deben ser las personas centrales del universo? ¿Quién es la persona mayor del universo? Dios es el mayor, y dado que El es el centro de todo, debemos seguir esa tradición. Según este entendimiento, ¿qué tradición o cultura es la más cercana a la cultura universal centrada en Dios? ¿Ustedes, los americanos, se sienten bien cuando escuchan que la cultura oriental está más cerca? Yo no he venido a América a exportar cultura oriental. No es esa mi preocupación. Hay mucho que apreciar en la cultura americana. Sin embargo, al hablar de la tradición y la cultura de Dios, no es tradición oriental ni occidental lo que estoy enseñando, sino la cultura de Dios.
Es triste ver hoy a la sociedad americana con su cruel falta de consideración hacia los ancianos. Hace unos días veía una gran cantidad de jubilados en el Central Park, todos sentados inútilmente, mirando pasar los autos o con la mirada fija en los árboles. Le pregunté a uno de ellos: "¿Usted es feliz? ¿Dónde vive?". Me contestó que vivía en un hogar de ancianos y era muy infeliz. Cuando le pregunté qué lo haría feliz me dijo que querría vivir y jugar con sus hijos y nietos, pero que ellos no vivían en Nueva York.
¿A cuántos americanos les preocupan los ancianos? Cuando los hijos llegan a cierta edad declaran: "Ahora soy libre. Adiós. Es mi vida". Sin embargo, no sólo los ancianos son ignorados en América. A menudo los padres están tan ocupados con algo que no tienen tiempo para sus hijos o no les prestan ninguna atención. Estos hijos están librados a su propia suerte y se sienten solos y abandonados.
Sin embargo, en la Iglesia de Unificación vamos a cambiar todo eso. Mi preocupación es cómo traer cultura celestial a la forma de vida americana. No estoy hablando sólo en representación de los ancianos, sino en representación de los tres niveles: padres, esposos e hijos. Toda la cultura americana necesita elevar su perspectiva. Externamente esta nación ya ha logrado mucho y ha hecho tremendas contribuciones al mundo; una vez que esta forma de vida se convierta en una parte integral de la cultura americana, este país podrá ser como el cielo.
¡Hay tantas cosas por las que dar gracias a Dios! Estemos agradecidos por ser hombres y mujeres y por ser esposos y esposas y por la bendición de tener hijos. Estemos agradecidos de ser instrumentos de la energía creativa del universo. Si tenemos corazones realmente agradecidos, ¿Dios va a ser infeliz al mirarnos? Cuando estén agradecidos por ser lo que son, el universo y toda la naturaleza les responderán con felicidad.
En un sentido, nosotros somos los directores del museo de Dios, el universo. Los hombres han construido grandes museos, como el Archivo Nacional o el Museo de Historia Natural, pero éstos son realmente triviales comparados con el Museo de Dios. Todos los museos del mundo unidos no se pueden comparar con el misterio y la belleza de una hoja viva. Dios creó un museo vivo, en crecimiento, no uno estático que se llena de polvo. Si nosotros podemos crear en nuestras propias vidas la belleza del amor de Dios, entonces nuestro museo será verdaderamente hermoso.
Cuando recorro un museo veo mucha gente que realmente pondera las cosas que hay y las aprecia, pero a menudo me pregunto cuánta gente puede prestarle más atención a esas piedras que están juntando polvo que al museo de Dios, que tiene tanta belleza y misterio. Si van al río y levantan un solo grano de arena, ¿pueden decir cuántos años tiene o cuál ha sido su trayectoria personal? Hay mucho misterio en un grano de arena; nadie entiende la historia escondida de Dios que éste contiene.
Ustedes pueden decirle a Dios: "Soy una pieza de Tu museo. Soy un microrocosmos de todo el universo y estoy aquí como una persona universal. ¿Estás orgulloso de mí?". Seguramente Dios dirá: "Claro que sí. Y te envidio en cierto sentido. Yo soy invisible, pero tú eres físico, y puedes mirarte a tí mismo como un ser universal. Esa es exactamente la razón por la cual te creé".
¿De dónde vienen sus vidas? Sus propios padres se "invirtieron" en ustedes, y también la naturaleza les dio el alimento para hacer su carne, sangre y huesos. Si tuvieran que devolverles a todos aquellos con quienes están endeudados, no les quedaría nada. Además, también están endeudados con Dios, quien les dio originalmente la vida. ¿Qué les queda, entonces? Dios, sus padres y la naturaleza invirtieron en ustedes, y por lo tanto ustedes están sumergidos en deudas.
Lo importante es, ¿han estado agradecidos por esa inversión? Una persona endeudada no puede dejar de sentir gratitud. Dios, sus padres y la naturaleza les dirán: "No tienes que devolver nada. Guárdalo para tí". ¡Qué maravilloso regalo es su vida! Es razón suficiente para estar agradecidos mientras vivan. ¿Alguna vez han pensado en esto?
Jesús contó una historia paralela a ésta, acerca de un hombre cruel a quien se le había perdonado una deuda que no podía pagar, pero que después mandó a la cárcel a alguien que estaba endeudado con él. Su amo le habló muy enojado porque fue tan cruel después de haber sido tratado con misericordia. No tenemos nada que sea nuestro; Dios nos dio la vida incondicionalmente, sin pedir que se firmara ningún contrato, sin intereses, sin pedir que se le devuelva en cierta cantidad de años. La única forma en que podemos devolverle o mostrarle nuestra gratitud es dando a otros.
Podemos decir que tenemos padres en tres niveles: la naturaleza, nuestros padres físicos y Dios. Estamos en la posición de estar agradecidos por todos estos padres y, como todo lo que tenemos en realidad no nos pertenece, debemos estar dispuestos a darlo en cualquier momento diciendo: "Naturaleza, esto es tuyo; padres, esto es de ustedes; Dios, esto te pertenece".
En lugar de estar agradecida por todos los regalos universales que Dios ha dado, la gente muchas veces es impaciente y maldice a la naturaleza y al trabajo de Dios cuando algo interfiere en sus deseos. Quejándonos acerca de la creación no sólo ofendemos a Dios, sino también a todos esos grandes regalos. Primero de todo debemos dar gracias a Dios; ese es el punto de partida de nuestras vidas. Luego podemos hablar de dar gracias a nuestro propio cónyuge, hijos y padres. Sin Dios no podríamos existir ni siquiera por un segundo. Este mundo está carente de agradecimiento a Dios. Una vez que ensanchen su vida de agradecimiento a Dios, descubrirán que pueden desarrollar una relación más amorosa con El.
Cuando viven agradecidos aquí en la tierra pueden ir con amor a la morada de Dios y vivir allí en amor infinito por la eternidad. Cuando se entrenen para vivir con gratitud, el universo los ayudará a crecer hasta convertirse en personalidades íntegras de amor para que finalmente alcancen el nivel de la gloria de Dios. Este es el sueño de Dios.


No hay comentarios:

Publicar un comentario