domingo, 15 de enero de 2017

Nuestro desafío en este tiempo , Construir un mundo de paz duradera


Nuestro desafío en este tiempo , Construir un mundo de paz duradera 
Dra. Hak Ja Han Moon 
Co-Fundadora de la Federación para la Paz Universal 
Cumbre Mundial 2014 
Sesión Plenaria de Apertura de la Asamblea Global 
Seúl, Corea Agosto 10, 2014 

Excelencias. Distinguidos líderes religiosos. Embajadores para la Paz. Delegados de todo el mundo. Damas y caballeros. 

Gracias por participar en esta importante Cumbre Mundial de 2014, patrocinada por la Federación para la Paz Universal, en colaboración con la Federación de Familias para la Paz Mundial y la Unificación, la Federación de Mujeres para la Paz Mundial, la Fundación Washington Times, y el periódico Segye Times. 

Nos reunimos en esta ocasión para honrar la vida y el legado de mi querido esposo, el Rev. Dr. 
Sun Myung Moon, quien ascendió al mundo espiritual hace dos años. En este segundo aniversario de su Seonghwa (Ascensión) he encargado una amplia gama de programas, tales como esta Cumbre Mundial, no sólo para rendirle homenaje a mi marido y el trabajo providencial que hemos llevado a cabo juntos durante muchas décadas, sino para abrir un camino hacia el cumplimiento de la providencia de Dios. Rezo para que podamos trabajar juntos para lograr ese objetivo, que ha sido la esperanza de todas las épocas, y la esperanza de Dios. 

Al momento de nuestra Bendición en Sagrado Matrimonio en 1960, en medio de un puñado de seguidores reunidos en una humilde casa situada no lejos de aquí, mi marido y yo nos comprometimos ante Dios, nuestro Padre y Madre Celestial, a trabajar día y noche, hasta nuestro último aliento, para construir un mundo de paz y prosperidad para todos. 

Recuerdo vívidamente aquel día, como si fuera ayer. Mi marido y yo habíamos fuimos reunidos por la providencia divina para una misión sagrada. Cuando comenzamos nuestro matrimonio, sentimos gran esperanza y, al mismo tiempo, un abrumador sentido de responsabilidad. Dios por sí solo no controla los eventos o los resultados de la historia. Más bien Dios busca encontrar y dotar a individuos que entiendan y sigan su voluntad. El progreso de la providencia de Dios requiere que cada individuo, y sobre todo los personajes centrales, 
cumplan con su propia parte de responsabilidad. Los que aceptan la llamada a menudo se encuentran con que el camino es empinado y traicionero, y dolorosamente difícil. Ni mi marido ni yo éramos ingenuos o inconscientes de los retos que enfrentaríamos. Por un lado, cada uno de nosotros experimentó directamente el amor, la orientación y la protección de nuestro Padre y Madre Celestial en las formas más íntimas y poderosas, y eso inspiró nuestra fe absoluta, compromiso y determinación. Por otro lado, también nos encontramos con una extraordinaria oposición y obstrucción que desafiaba la explicación racional y que 
sólo puede ser llamada demoníaca. Las fuerzas del bien y el mal estaban siempre presentes y palpables. 

La propia Corea era un campo de batalla. Cada uno de nosotros experimentó en carne propia la humillación de la dominación colonial y los horrores de la guerra justo aquí en esta península, que hasta hoy permanece dividida. Obligados a huir de nuestros lugares de origen cuando el régimen dictatorial comunista tomó el control del territorio al norte del paralelo 38, ninguno de nosotros pudo vivir en su querida casa natal entre familiares, amigos y parientes. 

Cuando comenzamos nuestra misión Corea era un país emergiendo de un conflicto devastador, con nuestra gente aun de luto por la trágica pérdida de cientos de miles de hombres, mujeres y niños. Corea era entonces un país pequeño y pobre, conocido por muchos como un "reino ermitaño". La sede de nuestra iglesia era, en aquel tiempo, aproximadamente del tamaño de una habitación de hotel. Nuestros seguidores eran pocos, y nuestros recursos eran muy escasos. Y como si esto fuera poco, nos enfrentamos a los prejuicios, la calumnia y la persecución por parte de las autoridades políticas y religiosas establecidas. 
¡Y, sin embargo, por la gracia de Dios, nuestro movimiento creció y creció y creció! ¿Quién podría haber predicho que lo que ahora es un movimiento mundial respetado, conocido en todo el mundo por su visión, sus principios y sus buenas prácticas, podría haber surgido de las cenizas de la guerra, la pobreza extrema y la persecución injusta? ¡Dios trabaja de maneras misteriosas y poderosas! 

El ideal fundamental que ha guiado y sostenido nuestro trabajo contra viento y marea durante tantos años difíciles es que Dios es verdaderamente nuestro Padre y Madre Celestial, y que todos somos hijos e hijas de un mismo Dios: "Una familia bajo Dios". Todo nuestro esfuerzo y las numerosas organizaciones de paz que fundamos a lo largo de los años se han dedicado exclusivamente a la realización de esa visión. Por la gracia de Dios, y con la sangre, el sudor y las lágrimas de innumerables miembros, esta visión está floreciendo como una flor de esperanza en medio de un mundo que parece más bien al borde de la catástrofe. 
Aunque puede parecer que estamos a punto de entrar en una era que se asemeja a la "Edad Oscura", en realidad estamos en el umbral de una nueva era de paz...... si solo respondemos al llamado de Dios. Esta Cumbre Mundial es por sí misma una respuesta al llamado de Dios. Nuestro mundo se enfrenta a una multitud de desafíos, desde el cambio climático y la pobreza a las tensiones geopolíticas, el terrorismo y el conflicto entre religiones; de la desintegración familiar y la delincuencia a la confusión moral y espiritual. Estoy segura de que ustedes se encuentran con muchos de estos mismos desafíos en sus propios países y regiones: en las Américas, en África, en Asia, en Europa, en Medio Oriente, y en Oceanía. Estos problemas 
no pueden ser resueltos a través de los instrumentos de gobierno por sí solos, porque su causa fundamental no es exclusivamente de carácter político o económico. La causa fundamental está enterrada profundamente en el corazón humano; en el egoísmo y en la separación de Dios. 

Señoras y señores, por el bien de nuestras naciones y del mundo, tenemos que abrir nuestros corazones y mentes para recibir la guía de Dios, nuestro Padre y Madre Celestial. ¿Qué se necesita para transformar el mundo y alcanzar la paz? 
¡Distinguidos líderes! En conformidad con la voluntad de Dios, mi marido y yo pasamos más de cinco décadas, el mejor período de la vida, dedicándonos y sacrificando a nuestra familia para lograr un despertar espiritual y moral que sea la base de una transformación global. Los principios espirituales y morales no existen por su propio bien. Su propósito es servir de base para la vida en este mundo. Es decir, estos principios divinos están para edificar todos los sectores de la sociedad, incluyendo no sólo la religión, sino las esferas del gobierno, el comercio y los negocios, la educación, el mundo académico, los medios de comunicación, la cultura y las artes, y, lo que es más importante, la vida familiar. 

Respetados líderes. El fundamento sustancial que mi marido y yo establecimos no surgió por arte de magia o por algún golpe de suerte. Se requiere de un compromiso total, constante esfuerzo, alineación con la providencia de Dios, e inversión en todos los sectores, desde la base a los centros de poder cultural, religioso, económico y político. Consideren las siguientes áreas en las que hemos aplicado este principio. 
La Familia: Dios creó a la familia como la escuela del amor. Conforme al principio de la creación, la familia es la más fundamental y necesaria de todas las instituciones humanas. Sin ella la humanidad no puede sobrevivir como especie. Cuando falla, la sociedad, la nación y el mundo fallan. Cuando restauramos la salud del matrimonio y la familia, centrada en Dios, podemos restaurar el mundo. 

Mi marido y yo hemos trabajado para lograr este objetivo a través del movimiento de Bendición de Matrimonios. Como saben, millones de parejas de todo el mundo han participado en la Bendición, reafirmando sus matrimonios con el compromiso de construir un mundo de paz mediante la formación de familias ideales, centradas en Dios. Hemos alentado a los hombres y mujeres jóvenes a considerar un matrimonio internacional, interracial o interreligioso. A través de este tipo de familias, podemos promover la reconciliación y ayudar a conducir al mundo a la unidad. 

En 1996, en Washington, como una consecuencia de la Iglesia de Unificación, y de acuerdo con la voluntad de Dios, fundamos la Federación de Familias para la Paz Mundial y la Unificación, un movimiento global dedicado a fomentar y familias sanas y estables, centradas en Dios, para ser los bloques de construcción de un mundo armonioso y próspero. Tuvimos el honor de que los ex presidentes estadounidenses George HW Bush y Gerald Ford, así como el ex primer ministro británico Edward Heath, asistieran a la asamblea inaugural. Desde entonces, la Federación de Familias ha estado promoviendo y expandiendo activamente esta visión en 194 naciones. 

Cooperación Interreligiosa: Entre los 7 mil millones de habitantes del planeta, más de las dos terceras partes son religiosos. Las grandes civilizaciones de la historia han persistido gracias a sus fundamentos religiosos y espirituales. La religión siempre nos ha llamado a examinar la más profunda realidad subyacente de nuestra existencia, y para que volvamos nuestros ojos, nuestros corazones y nuestras mentes hacia el cielo, y a que escuchemos escuchar a los que nos han sido enviados a esta tierra. 

Sin embargo, aunque llamados a la existencia por la intervención directa de Dios, las religiones y creyentes religiosos a menudo se desvían del verdadero camino. Como tal, somos testigos de un lado oscuro de la religión, que se expresa en el sectarismo estrecho, el extremismo, el fanatismo y el triunfalismo. Estas desviaciones han llevado a una desunión grave e incluso a conflictos entre los creyentes de las diversas religiones. Esta realidad socava la Voluntad del Cielo, y rompe el corazón de Dios. Es por eso que un movimiento para convocar a los líderes y creyentes de todas las tradiciones espirituales, en el respeto mutuo y la cooperación, es tan importante. 

Durante más de cincuenta años, hemos invertido más recursos en el diálogo ecuménico e interreligioso que en nuestra propia iglesia. ¡Tal es su importancia! Nuestros esfuerzos en el Medio Oriente, y especialmente en Tierra Santa, son llevados a cabo por la UPF a través de MEPI (Iniciativas de Paz de Oriente Medio), y se remontan a la visita de mi marido allí en 1965. En ese momento, él le dedicó al Cielo una tierra sagrada cerca del Jardín de Getsemaní, con una sincera oración por la unidad entre los judíos, cristianos y musulmanes. Él le clamó a Dios, y a Jesús, a Moisés y a Mahoma. 
Desde ese día, no ha pasado un solo año sin que se realizara una inversión seria para promover la armonía y la cooperación entre las religiones, e incluso entre las diversas sectas que a menudo están desunidas dentro de una misma fe religiosa. 

En el año 2000, el Padre Moon y yo hablamos en las Naciones Unidas, solicitándole a la ONU que estableciera un consejo interreligioso. Ese consejo llenaría un vacío en las Naciones Unidas, y actuaría como un senado o "cámara alta" de líderes espirituales y morales. 
Se esperaría que los miembros del consejo se elevasen por encima de los intereses sectarios o partidistas, y abogaran por el bien de toda la familia humana, y no solo de una nación o religión en particular. Al año siguiente, cuando los terroristas atacaron las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001, respondimos de inmediato convocando, cuatro semanas después de los ataques, una importante conferencia interreligiosa internacional en la ciudad de Nueva York dirigida a detener la propagación de la violencia. En este momento también consultamos a líderes musulmanes y planificamos una serie de "cumbres musulmanas" para promover la paz. 

Iniciativas similares se han llevado a cabo durante varias décadas en una variedad de lugares en los que la discordia entre religiones alimenta potenciales conflictos. 
La Buena Gobernanza y la cooperación entre las Naciones: Del mismo modo que la corrupción interna y las relaciones hostiles entre las religiones se interponen en el camino de la paz duradera, los mismos problemas plagan las relaciones entre los estados nacionales. 
Cuando la Guerra Fría llegó a su fin hace 25 años, pensamos que tal vez emergería un nuevo milenio de paz. Sin embargo, podemos ver que sigue habiendo muchos obstáculos en el camino. El Medio Oriente arde actualmente de conflictos. La crisis en Ucrania pone en peligro la estabilidad del orden internacional. El este de Asia se enfrenta a amenazas continuas, incluyendo una creciente militarización, disputas complejas sobre los territorios insulares, y el programa de armas nucleares de Corea del Norte. A través de los programas de la UPF, la PMPM y otras organizaciones, hemos participado activamente en la búsqueda de una solución a estos conflictos, ofreciendo alternativas de "fuerza suave" a las políticas de "fuerza bruta", de agresión y conflicto abierto. 

Por ejemplo, hemos estado convocando desde hace muchos años una serie de programas destinados a promover la paz en el noreste de Asia. Como contrapartida a MEPI, llamamos a esta serie “Iniciativas de Paz del Nordeste de Asia” (NEAPI). Sostenemos estos programas de forma continua en Corea, así como en Japón, los EE.UU., y recientemente en Vladivostok, en Rusia. Futuros programas están siendo considerados para China, Mongolia y en Corea del Norte inclusive. A través del diálogo podemos construir confianza, respeto mutuo, y derribar las barreras que se interponen en el camino de la cooperación. 
Durante la Guerra Fría mi marido y yo nos opusimos francamente a la ideología comunista, que abogaba por la revolución violenta, limitadas libertades y por el ateísmo. Nuestra oposición al comunismo se basa en una afirmación de la libertad religiosa, de un gobierno limitado, del estado de derecho, y de los mercados abiertos. Estos ideales se expresaron a través de la organización que fundamos en 1980 llamada CAUSA. También convocamos a una importante conferencia internacional en Ginebra, en 1985, patrocinada por la Academia de Profesores para la Paz Mundial, para discutir la inminente caída de la Unión Soviética y la 
necesidad de prepararse para un mundo post-soviético. 
Nunca cerramos la puerta al diálogo. Hemos hecho todo lo posible para reunirnos con los líderes de la Unión Soviética y de Corea del Norte. En 1990 llevamos a cabo una cumbre en Moscú, con el apoyo y la participación del presidente Mikhail Gorbachov y su esposa Raisa. 
Hicimos todo lo que pudimos para promover una transición suave del comunismo a la democracia en Rusia. Pusimos mucho énfasis en la buena gobernanza, la educación del carácter para los jóvenes, el fortalecimiento de la sociedad civil y la libertad religiosa. En 1991 viajamos a Corea del Norte para reunirnos con el Presidente Kim Il Sung, el abuelo del actual líder de Corea del Norte, Kim Jeong Un. A pesar de nuestra aversión a las políticas de Corea del Norte, incluyendo los intentos de asesinato contra la vida de mi esposo, abrazamos al Presidente Kim y lo instamos a abrir las fronteras al diálogo, la cooperación económica y el intercambio de pueblo a pueblo a través de los deportes, las artes, el turismo y esfuerzos en ayuda humanitaria. Hemos invertido enormes recursos en Corea del Norte, con el fin de reducir las tensiones y construir la confianza necesaria para la reunificación pacífica.
Durante varias décadas hemos invertido en las Américas, y en especial en los Estados Unidos. Nuestro amor por los Estados Unidos no se basa en el nacionalismo, o en una falta de conciencia de sus defectos, sino que se basa en una comprensión de la posición única de América y su responsabilidad hacia el mundo. Los Estados Unidos, como nación líder del mundo libre, representa los ideales de la libertad, la libertad religiosa, los derechos humanos, la gobernabilidad democrática y el estado de derecho. Muchos países del mundo han admirado y emulado la Declaración de la Independencia y la Constitución de los Estados Unidos. Estados Unidos fue bendecido por Dios, y fue llamado a una misión sagrada.
Pero una bendición acarrea una gran responsabilidad, la responsabilidad de compartir la bendición y servir a otras naciones con el fin de establecer un mundo de verdadero amor y una paz duradera. Por desgracia, a partir de la década de 1960, muchas personas en los Estados Unidos comenzaron a perder de vista esa verdad. Empezamos a ver la propagación del abuso de las drogas, el sexo libre, el individualismo egoísta y el materialismo. Así comenzó una tendencia hacia la decadencia espiritual y moral.
A partir de nuestra llegada a los Estados Unidos en 1971, buscamos provocar un gran despertar a través de un movimiento de base dedicado a la renovación espiritual y moral. Mi marido siempre decía que Dios nos había llamado para servir "en el papel de un médico o bombero." Habíamos ido a sanar la nación, y a apagar el fuego del egoísmo y la corrupción. Los Estados Unidos habían perdido su camino y necesitaban reavivar el espíritu centrado en Dios que había prevalecido al momento de su fundación. Este fue el mensaje que le llevamos a los presidentes Eisenhower, Nixon, Reagan y Bush, y a cientos de miembros del Congreso en el Capitolio de los EE.UU., y asimismo a millones de estadounidenses comunes y corrientes de cada religión, raza y trasfondo cultural. 
En abril de 2008 convocamos la "Cumbre de las Américas", en Washington, DC, bajo el patrocinio de la UPF, un espacio dedicado al tema: "Hacia un Nuevo Paradigma de Liderazgo y Buena Gobernanza para el Desarrollo y la Paz en las Américas. "El ex presidente de EE.UU. 
George HW Bush y el ex presidente uruguayo el Dr. Julio María Sanguinetti hicieron contribuciones sustanciales al éxito de esa importante reunión. Mi marido y yo animamos a ambos líderes a trabajar por la unidad de las Américas. 
En Jardim, Brasil, establecimos el Centro de Educación de Familias Ideales para la Paz Mundial, que atrajo a gente de todo el mundo que aspiraba a crear una comunidad ideal. También establecimos una granja allí llamada New Hope Farm, e invitamos a que la gente vaya allí a trabajar la tierra, convivir y aprender del intercambio con gente de todo el mundo. 
Así comenzó un movimiento para construir una comunidad modelo, ideal, en armonía con el medio ambiente. En la región del Pantanal, en torno a Puerto Leda en la cuenca del río Paraguay, hemos trabajado para construir un pueblo ideal, con voluntarios internacionales que conviven y trabajan en armonía con la naturaleza. Hemos establecido una granja allí con la visión de desarrollar recursos en beneficio de los pueblos del mundo. Pusimos en marcha, además, un proyecto de piscicultura. El cultivo de peces es necesario, porque en el futuro será difícil suministrar suficiente pescado con lo que pueda ser capturado en el mar abierto. En mayo del año pasado, hemos tenido éxito en la cría de nuestro primer lote de Pacú. Fuimos honrados en ese momento con la visita del entonces presidente de Paraguay, el Dr. Federico Franco, y otros funcionarios del gobierno. Muchas otras iniciativas importantes oceánicas, como la pesca y la construcción naval, se han realizado en los últimos cuarenta años, desde Kodiak, Alaska hasta la Antártida, y desde Yeosoo, en Corea, hasta Gloucester, en Massachusetts.
Una apropiada administración y cuidado del medio ambiente es absolutamente esencial en este momento. El cambio climático, el aumento de los niveles del mar, la deforestación, la desertificación, la falta de suministro de agua potable, la desnutrición y el aumento del costo de los productos alimenticios requieren nuestra atención inmediata. Dios nos creó para amar y cuidar de la tierra y todas sus bendiciones. 
Cooperación Interreligiosa e Internacional: Hacia una “ONU Abel” El pueblo coreano tiene un gran respeto por las Naciones Unidas. Por supuesto que estamos orgullosos de que el Sr. Ban Ki-moon sea el Secretario General de la ONU. Pero más importante fue que las Naciones Unidas intervinieran para salvar a esta nación durante la Guerra de Corea. Mi esposo el Padre Verdadero fue liberado por las fuerzas de la ONU en el año 1950 del Campo de concentración de Heungnam en Corea del Norte, donde estaba a punto de ser ejecutado. Hemos hablado en las Naciones Unidas en numerosas ocasiones. Y si bien las tenemos en la 
más alta estima, también vemos la necesidad de una renovación y transformación de esa gran institución. Ya me he referido a nuestra propuesta de un consejo interreligioso dentro del sistema de la ONU. Es con esto en mente que desarrollamos el concepto de la "ONU Abel".
Como sabemos, Abel fue una figura bíblica, humilde y fiel ante el cielo. A diferencia de su hermano Caín, Abel tenía un corazón de lealtad hacia el cielo. A pesar de su amor por Dios, Abel fue asesinado por su hermano mayor, Caín, quien lo atacó envuelto en ira y celos. Esta dinámica Caín-Abel se ha manifestado a lo largo de la historia en los individuos, en las instituciones, en las ideologías y en las naciones. Algunas son "tipo Caín" y otras son más "de tipo Abel." Mi marido y yo siempre hemos querido defender el legado de Abel y el "tipo Abel", que defiende la justicia y la bondad centrada en Dios. Es con esto en mente que hemos hablado de la necesidad de una "ONU Abel", unas Naciones Unidas cada vez más comprometida, a través de sus estados miembro, con la defensa de los más altos principios espirituales y morales que están por encima y más allá del interés nacional propio.
Una " ONU Abel" solamente puede establecerse si los propios estados miembro se centran en Dios, se convierten en naciones con principios. Una nación, a su vez, puede convertirse en una "nación Abel" solo cuando su gente, su cultura y sus instituciones son transformadas de acuerdo con los principios universales y la voluntad de Dios. Establecimos la Federación para la Paz Universal con este objetivo en mente. 
Para lograr este objetivo, la buena gobernanza debe ser practicada por ambos, los gobiernos y las religiones. La paz internacional y la paz entre las religiones están vinculadas entre sí. De este modo, cada vez que vengan a un programa patrocinado por la UPF, ustedes encontrarán a dirigentes políticos y a líderes religiosos por igual, junto con otros hombres y mujeres de todos los sectores de la sociedad. 
La Era de la Mujer: Las mujeres también tienen un papel central en la providencia de Dios.
No sólo como esposas, madres, hermanas e hijas, sino también como líderes en igualdad de participación en todos los campos del quehacer humano. En 1992 fundamos la Federación de Mujeres para la Paz Mundial, para desarrollar una red global de mujeres dedicadas a la formación de familias centradas en Dios y un mundo de paz global. Poco antes de que mi esposo falleciera, pusimos en marcha la Red Global de Mujeres por la Paz, construyéndola sobre la base de la FMPM como la "ONU de las Mujeres Abel". 
La Federación de Mujeres para la Paz Mundial tiene capítulos en todo el mundo, con voluntarias activas que participan en el desarrollo de escuelas, orfanatos y una amplia gama de iniciativas humanitarias. 
A lo largo de gran parte de la historia, en casi todas las sociedades las mujeres han sido víctimas de la discriminación y el maltrato. En las últimas décadas, sin embargo, mujeres y hombres de todo el mundo se han comprometido a dar vuelta la página de esta lamentable historia. Cada vez más la gente se da cuenta de que nuestro mundo mejora a medida que se alienta a las mujeres, se les da igualdad de acceso a una mejor educación y asumen en puestos de responsabilidad en todos los sectores, Donde fuere que las mujeres son excluidas o suprimidas, se ve limitado el desarrollo social, político, económico e incluso espiritual. 
Medios de Comunicación Responsables: De acuerdo con nuestra visión de paz fundamos el periódico Washington Times en 1982. Durante más de treinta años el Washington Times ha mantenido los más altos estándares periodísticos y afirmado los valores universales de la fe, la familia, la libertad y el servicio. Como ha sido reconocido por líderes como Ronald Reagan y Margaret Thatcher, fue instrumental en ayudar a ponerle fin a la Guerra Fría. Sigue siendo una voz líder del periodismo veraz y responsable. En 1996, con esa misma visión, establecimos Tiempos del Mundo, que comenzó en Buenos Aires, Argentina, y se expandió a 16 países a lo largo de América del Sur y Central. Aquí, en Corea, tenemos el periódico Segye Ilbo (Tiempos del Mundo). En Japón fundamos el Sekai Nippo. Estos establecimientos de medios de comunicación están dedicados a los más altos estándares del periodismo profesional, mientras se defienden los valores de la fe, la familia, la libertad y el servicio.
El Proyecto de un Túnel y una Carretera Internacional: A medida que trabajamos para construir un mundo de paz y prosperidad, el comercio juega un papel central. Desde 1981 hemos estado proponiendo el desarrollo de un sistema de carreteras, ferrocarril y un túnel internacional que conectara al mundo entero. Estamos trabajando para construir un túnel que conecta Japón y Corea, y hemos propuesto un sistema de ferrocarril y un túnel a través del estrecho de Bering, conectando América del Norte con Rusia. 
El comercio ha sido siempre un instrumento de paz que llevó a la gente de diversas culturas y civilizaciones a relacionarse unos a otros. Al igual que una “Ruta de la Seda” mundial, el proyecto internacional de la autopista y el túnel permitiría que el comercio fluya por tierra a través de los túneles, desde el extremo sur de Argentina a Ciudad del Cabo en Sudáfrica, desde Moscú a Nueva York. 
Venciendo los obstáculos y expandiendo el Fundamento para la Paz Mundial Aun durante los períodos de mayores dificultades mi marido y yo continuamos nuestros esfuerzos. Aprovechamos cada oportunidad para transmitir el mensaje de Dios al mundo. A veces parecía que estábamos pasando toda nuestra vida en un avión o sobre un escenario. Viajamos a casi todos los países de la faz de la tierra transmitiendo la palabra de Dios. 
Recuerdo que muchas veces mi marido hablaba hasta quedar afónico. En sus últimos años teníamos que mantener a mano un tanque de oxígeno y una ambulancia en estado de alerta mientras hablaba en las regiones montañosas de América del Sur o del Asia Central. 

Mi marido nunca descansó fácilmente. Un día estaba en el este, el día siguiente estaba en el oeste. A la mayoría de la gente le resultaría agotador hacer aún una sola de las muchas tareas realizadas por él. Día tras día hemos visto la visión de un mundo de paz a través de familias ideales milagrosamente tomar forma ante nuestros ojos. Con los labios resecos, las piernas hinchadas, y todo su cuerpo dolorido, mi esposo le ofrecía a Dios oraciones de gracias. 
Después que fundamos la Federación para la Paz Universal en 2005, mi esposo inició una gira mundial por 120 países, visitando un país cada día para compartir su visión de la paz, aun al riesgo de su vida. En aquel tiempo, y durante todo el 2006, nosotros, junto con muchos de nuestros hijos e incluso nietos, nos dirigimos a públicos de casi todas las naciones del mundo. 
El camino providencial de los Padres Verdaderos de la humanidad es largo y arduo, es como navegar un barco a través de una tormenta terrible. Sí, a pesar de los desafíos que enfrentamos, los obstáculos han sido superado, y un sinnúmero de actividades importantes que amplían esta visión se está llevando a cabo y haciendo impacto en todo el mundo. Este fundamento global para la paz está ahora asegurado y creciendo cada día.
Desde la partida de mi marido nuestro trabajo ha continuado sin pausa. De hecho, se ha intensificado. 
Un acontecimiento muy importante ha sido la creación de la constitución que sirve de base para el gobierno de la ley dentro de nuestro movimiento global, conocido como Cheonilguk, una nación donde "dos se hacen uno." Mi marido había hablado constantemente del Cheonilguk y la necesidad de tener una constitución. El trabajo en la redacción de la Constitución del Cheonilguk había comenzado anterior a su fallecimiento, fue completado este año y fue ofrendado al Cielo en el Día de la Fundación (febrero de 2014). La constitución, centrada en Dios y los Padres Verdaderos, establece un Consejo Supremo y cinco ramas de gobierno. Esto asegurará un futuro justo, estable y próspero. 
Recientemente viajé a Suiza, lugar que mi marido y yo habíamos visitado en varias ocasiones por los compromisos de discursos, ya sea en las Naciones Unidas o en otros locales. En esta visita me tomé el tiempo como para ir a doce de las montañas más altas de los Alpes suizos, para orar, reflexionar y meditar, y para acercarme en espíritu a mi marido. 
Me siento cerca de él cada día.
Conclusión
¡Queridos participantes de la Cumbre Mundial! Hemos vivido nuestras vidas de acuerdo a la orientación del Cielo. Llamados por Dios para abrazar a toda la humanidad con el corazón de Padres Verdaderos, hemos invertido todo nuestro ser por el bien de la liberación de Dios, la salvación de la humanidad, y la realización de un mundo de paz. Nos hemos enfrentado a muchos desafíos y tribulaciones en este camino, pero no nos dejamos amedrentar en la realización de nuestra misión celestial. Rezo para que podamos trabajar juntos en esta gran misión de construir un mundo unificado de paz y prosperidad, como una sola familia bajo Dios. Por favor, hagan todo lo posible para renovar y transformar sus naciones y construir un mundo de paz duradera, tal cual lo previsto por Dios desde el principio de los tiempos. Un mundo así va más allá de las divisiones de religión, raza, etnia y nacionalidad. El mundo ideal de Dios es un mundo sin fronteras, de libertad, paz, unidad y felicidad.
Rezo para que la Cumbre Mundial sirva como un importante punto de inflexión para todos los pueblos del mundo. El próximo año, en la Cumbre Mundial de 2015, se presentará el Premio Sun Hak de la Paz a la persona o institución que mejor encarne los principios de la paz que mi marido y yo nos hemos abrazado en conformidad con la voluntad de Dios. Su contribución y recomendaciones serán bienvenidas. 
Los invito a todos a superar este desafío de construir un nuevo mundo de paz universal. 
Luchemos juntos y construyamos "Una familia bajo Dios". 
Que las bendiciones de Dios estén con cada uno de ustedes, sus familias y sus naciones. 
Muchas gracias. 


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