lunes, 9 de enero de 2017

Testimonio del Reverendo Sun Myung Moon en la Audiencia Sobre la Libertad de Cultos

Testimonio del Reverendo Sun Myung Moon en la Audiencia Sobre la Libertad de Cultos
Subcomité de la Constitución, Comité del
Poder Judicial, Senado de los Estados Unidos.
26 de Junio de 1984, Congreso de los Estados Unidos, Washington D. C.

Honorable Sr. Presidente, distinguidos miembros del Senado, damas y caballeros: Me gustaría expresar mi sincero agradecimiento por haber sido invitado a hablar ante esta audiencia del Senado sobre la libertad de cultos. También quiero expresar mi gratitud sincera, Sr. Presidente, por su apoyo en favor de mi apelación ante la Corte Suprema. Este noble acto de sostener el principio de los derechos constitucionales del individuo será por mucho tiempo admirado por millones de americanos.
Desde que la Corte Suprema rehusó revisar mi caso ha habido una muy fuerte protesta por parte de muchos miembros de la comunidad religiosa. Más de mil clérigos -judíos, cristianos e islámicos- han jurado entregar una semana de sus vidas para estar en prisión conmigo en el nombre de la libertad de cultos. Esto me conmueve profundamente. Saludo a estos campeones de la libertad religiosa.
Siento que esta ocasión es muy histórica. No sólo estoy hablando al Congreso de los Estados Unidos. Estoy hablando ante la historia y ante Dios.
Dios ama a América. La grandeza de América no radica en sus vastos recursos ni en su inmensa prosperidad. Radica en el espíritu mismo con el que fue fundada esta nación. Ese es el espíritu de una nación bajo Dios, con libertad y justicia para todos. Sin embargo, la voluntad de Dios no es sólo esta nación bajo Dios, sino el mundo bajo Dios. Todos somos lujos de Dios. Blancos, negros, amarillos y rojos somos todos hermanos, una familia humana. Cuando reconocemos a Dios como nuestro Padre, ese ideal puede hacerse realidad.
Sin embargo, sin libertad de cultos Dios no puede cumplir Su ideal. Los Padres Fundadores entendieron que si no hay libertad de cultos no hay ninguna libertad. Y arriesgaron sus vidas mismas para asegurar la libertad de cultos.
Ahora esa libertad de cultos está en peligro. Hoy se encuentra un espíritu oscuro de ateísmo e intolerancia religiosa en América, y esta vez no hay otro -"Nuevo Mundo" para recibirnos como refugiados. No tenemos otra elección que restaurar a América como la tierra de la libertad religiosa. Si no, esta nación perecerá, y el mundo perecerá.
En 1971 Dios me llamó para que viniera a América y guiara un movimiento para revivir el fervor del cristianismo y restaurar el espíritu fundador de la nación. Dios me ha enviado a América con el rol de un médico, con el rol de un bombero. Me ha enviado para producir un despertar espiritual conmovedor. La supervivencia del mundo entero depende de que América cumpla su responsabilidad. América es el último bastión de la libertad. Durante los últimos 12 años he dado mi corazón y mi alma y cada gota de mi sudor y lágrimas por el bien de esta nación.
En el proceso de cumplir esta misión me he hecho muy polémico, y, en algunos ámbitos, impopular. Y he sido perseguido. Sin embargo, no soy de ningún modo el primer líder religioso que ha experimentado persecución. Muchas de las principales figuras religiosas de la tradición judeo-cristiana han andado este camino de sufrimiento a través de la persecución. Hoy me honra seguir la misma tradición.
Yo creo que la esperanza de Dios es la libertad de la tierra, y la mayor amenaza a la libertad es hoy el totalitarismo, particularmente en la forma del comunismo, el cual se opone sistemáticamente a la libertad de cultos. El comunismo ha dado muerte a más de 150 millones de personas. Muchos de ellos eran personas religiosas. Yo mismo sufrí casi hasta el punto de morir en un campo de concentración comunista. El comunismo es la peor inhumanidad del mundo actual.
La libertad ha estado retirándose durante la última década. En 1975 la libertad se retiró del Sudeste de Asia. Millones de personas perecieron. Nación tras nación, en Africa y en América Latina, han sido convertidas al comunismo. 1.500 millones de personas han caído bajo la tiranía comunista. Ahora América Central, la antesala de los Estados Unidos, es el frente de batalla. Sé que los enemigos de la libertad no se detendrán hasta alcanzar su meta final: la conquista de esta nación misma, los Estados Unidos de América.
Yo apoyé a Ronald Reagan durante su candidatura porque esperaba que él hiciera la voluntad de Dios en cuanto a detener la expansión del comunismo y realmente traer esta nación de regreso a Dios y a su espíritu fundador. Es decepcionante ver que bajo este hombre, que fue electo con un tremendo apoyo de la comunidad religiosa, el estado se está entrometiendo más que nunca en los asuntos de la iglesia. Por primera vez se está poniendo en prisión a los ministros. Verdaderamente la libertad de cultos está soportando un ataque devastador.
En los últimos 12 años he hecho todo lo que he podido por América. He tenido sólo una meta en mente: fortalecer la fibra moral de América y aumentar su capacidad de cumplir la voluntad de Dios.
A través de proyectos como la Fundación Religiosa Internacional, la Nueva Asociación de Investigación Ecuménica y la Conferencia sobre Dios, yo he buscado reunir teólogos de todas las religiones para mejorar el entendimiento mutuo.
He trabajado para llevar la voluntad de Dios al mundo académico. La Fundación Cultural Internacional patrocina conferencias anuales sobre la ciencia y los valores absolutos, y reúne eruditos en organizaciones tales como la Academia de Profesores para la Paz Mundial, la Editorial Paragon House y el Instituto de Washington para los Valores en el Orden Público.
En el área de la expresión cultural me he dedicado a fortalecer el tema de la reverencia a Dios. En la película "Inchon", por ejemplo, traté de describir la importancia del General Douglas MacArthur, un gran americano devoto de Dios y la humanidad. Es vital que los jóvenes americanos tengan un héroe así.
Como los ideales religiosos deben expresarse en servicio a la humanidad, he iniciado el Consejo Nacional para la Iglesia y la Acción Social, la Fundación Internacional de Asistencia y Amistad y el Proyecto Voluntario.
Para trabajar con miras a la liberación de toda la gente de las ideologías totalitarias he establecido la Federación Internacional para la Victoria sobre el Comunismo, la Asociación de Estudiantes Universitarios para la Investigación de Principios y CAUSA Internacional.
Para establecer el standard de responsabilidad de los Medios he fundado la Asociación Mundial de Medios de Comunicación y News World Communications, que publica varios diarios. Uno de éstos, el Washington Times, fue creado para presentar una opinión alternativa en la capital de la nación. Este solo proyecto costó más de 100 millones de dólares a nuestro movimiento.
Estos proyectos han demandado una gran cantidad de recursos financieros así como el trabajo dedicado y el sacrificio amante de los miembros de la iglesia. Varios cientos de millones de dólares se han derramado en América, porque esta nación decidirá el destino del mundo. Estas contribuciones vienen principalmente de afuera del país. En mi movimiento, los Estados Unidos han sido el recipiente, nunca una fuente de fondos. Yo he actuado basado en la firme creencia de que si América se pierde, todo se pierde. No hay otro país hacia el cual Dios Se pueda volver.
Cuando entienden la magnitud de mi trabajo, ¿realmente pueden creer que he venido a América para defraudar al gobierno de los Estados Unidos en una cifra estimada en 25.000 dólares de impuestos?
Desde el comienzo mismo éste no ha sido un caso de evasión de impuestos. Ha sido una invasión del gobierno en los asuntos internos de la religión. Eligieron la Iglesia de Unificación porque pensaron que nadie saldría a defendernos. Sin embargo, allí fue donde se equivocaron. La comunidad religiosa de América sabe que a menos que todos estén seguros, nadie estará seguro. Cuando uno está amenazado, todos están amenazados.
Cuando el gobierno abusa de su poder, las consecuencias son temibles. Fue el estado romano el que crucificó a Jesucristo. En este país, fue el estado el que quemó las "brujas", persiguió a los católicos, relegó a los judíos y prolongó la esclavitud de los negros. Fue el estado el que permitió que José Smith, fundador de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, fuera asesinado por una turba en la prisión. Es el estado el que me está persiguiendo y, en el proceso, está violando la libertad religiosa de todos. Debemos detener esta corriente ahora. Si no lo hacemos, ¿quién será el próximo?
En la providencia de Dios el caso del Reverendo Moon se ha convertido en el punto de reunión en pos de la libertad de cultos en los Estados Unidos. He sido condenado por ninguna otra razón que no sea la de mis creencias y prácticas religiosas. Voy a ser castigado por ser quien soy. Esto ha golpeado y despertado la conciencia de América. Muchos líderes religiosos y creyentes de todas las denominaciones se han alzado con ira. Están registrando sus protestas. Y, lo que es más importante, están unidos. Su unidad asegurará la supervivencia de América.
El mayor enfrentamiento del mundo actual no es el de los Estados Unidos versus la Unión Soviética, el capitalismo versus el socialismo ni la democracia contra el comunismo. Es la fe en Dios contra la negación de Dios.
El mundo comunista, basado en el ateísmo, ha fracasado en realizar el sueño humano. El mundo libre, por el otro lado, se ha convertido en materialista y ha olvidado a Dios, y está impotente frente a la grave crisis mundial. El mundo está oscurecido por la confusión. Una nueva visión debe surgir; una nueva cosmovisión centrada en Dios. Estoy enseñando esa cosmovisión, basada en el corazón de amor de Dios. Yo la llamo "Diosismo". Y proclama que este ideal proporcionará una nueva solución al mundo.
El Diosismo puede unir a todas las personas religiosas tanto como a la gente de conciencia. Esta cosmovisión unirá a los enemigos y a las naciones enemigas. Esto traerá libertad verdadera al espíritu humano. Este ideal anunciará la realización del Reino de Dios en la tierra.
Esta cosmovisión, un sistema de pensamiento de alta dimensión, ha guiado a muchos a tener experiencias personales con Dios. El efecto ha sido tan grandioso que en algunos ámbitos se lo atribuyó al "lavado de cerebro". Por esta razón he sido malentendido en algunos círculos establecidos y por los medios de comunicación. Los comunistas, que me consideran como su archienemigo, han explotado este malentendido para su propósito de destruirme.
A pesar de estas dificultades me siento honrado de poder dedicarme hoy a preservar la libertad religiosa de este país. Si puedo alzar un faro, advirtiendo a los americanos del peligro que hay delante, mi sacrificio servirá a un gran propósito.
Hoy el tema en cuestión es la supervivencia misma de América y del Mundo Libre. Para asegurar esa supervivencia estoy dispuesto a sufrir cualquier indignidad, ir a cualquier lugar, hacer cualquier trabajo y llevar cualquier cruz. Incluso estoy dispuesto a dar mi vida, si eso asegurará que la nación y el mundo sobrevivan y hagan la voluntad de Dios.
Hoy no guardo rencor en contra de nadie. Jesucristo mostró la tradición del perdón cuando oró en la cruz por aquellos que lo habían crucificado. Yo estoy sosteniendo esa tradición. He perdonado hace tiempo a mis acusadores. No siento ninguna hostilidad hacia el gobierno de los Estados Unidos.
En lugar de eso rezo por esta nación. Le agradezco a Dios que me esté usando como Su instrumento para guiar la lucha por la libertad de cultos y encender el despertar espiritual de América en esta hora más crucial de la historia humana.
Sr. Presidente, una vez más, gracias por esta oportunidad. Me gustaría concluir diciendo: Dios Bendiga a América.
Gracias.


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