lunes, 9 de enero de 2017

LIDERES CONSTRUYENDO UN MUNDO DE PAZ

LIDERES CONSTRUYENDO UN MUNDO DE PAZ
Reverendo Sun Myung Moon
Discurso dado el 24 de agosto de 1992 a los líderes que participaban en el Festival Mundial de la Cultura y los Deportes en Seúl, Corea

Ilustres organizadores del Primer Festival Mundial de la Cultura y los Deportes, distinguidos invitados y participantes de Corea y de todo el mundo:
Como fundador de este Festival Mundial de la Cultura y los Deportes me gustaría expresarles mi más profundo agradecimiento por acudir en tan gran número a hacer que el festival sea un éxito.
Me gustaría hablarles esta tarde sobre el tema, "Llegando a ser los líderes que construyan un mundo de paz". A mediados de los años treinta, cuando tenía dieciséis años y la península coreana estaba bajo la ocupación japonesa, recibí una misión especial del cielo por medio de Jesús. Tengo ahora setenta y dos años, y en todo este tiempo no ha habido ni un solo segundo en el que no haya tenido en cuenta la voluntad de Dios y Sus mandatos.
Gracias a que mi infancia y juventud transcurrieron bajo el poder colonial del imperio japonés, puedo comprender perfectamente el agonizante dolor y las circunstancias miserables que padecen las naciones pequeñas y débiles de este mundo. Como poseo un cierto don para sentir el corazón de Dios, experimenté el mayor dolor y pesar al presenciar, en primer lugar, la crueldad de una nación poderosa arrasando a la débil Corea y, a continuación, la terrible carnicería de la Segunda Guerra Mundial.
Inmediatamente después de la guerra, la península coreana quedó dividida en norte y sur, empeorando nuestra ya difícil situación. En 1950, estalló la Guerra de Corea y los coreanos se encontraron inmersos en un conflicto fratricida. Diversos países del mundo, de izquierdas y de derechas, decidieron apoyar a una de las partes. Yo mismo fui testigo de esta tragedia y sé en lo más hondo de mi corazón cuánta pena y dolor causamos a Dios y a la humanidad al perder un mundo de paz.
¿Cómo creéis que Dios se ha sentido desde el inicio de la creación viendo una y otra vez a los hermanos enfrentándose entre sí, siempre Caín, el mayor, arrebatando la vida de Abel, el menor? Todas las guerras, desde los orígenes de la historia humana, han sido en esencia luchas entre hermanos. La Biblia lo muestra con el relato de la muerte de Abel a manos de Caín, en la familia de Adán. ¿Por qué razón surgen una y otra vez estos conflictos entre hermanos en la familia, la tribu, la sociedad, la nación y el mundo?
El pecado original
La respuesta se encuentra en el pecado cometido por Adán y Eva, los padres de Caín y Abel. Adán y Eva, como los primeros antepasados de la humanidad, representaban a todos los hombres y las mujeres que iban a ser su descendencia. Desde esa posición, debían hacer realidad el ideal de la creación de Dios. Pero al romper con el mandamiento de Dios, abandonaron su posición como verdaderos padres del bien para toda la humanidad que iba a nacer de ellos. En cambio, llegaron a ser padres caídos del mal. Y este mal es el pecado original, la raíz fundamental de todos los delitos y la infelicidad de la sociedad humana.
El pecado original de los primeros progenitores humanos se produjo al romper Adán y Eva con el mandamiento de Dios e iniciar una relación sexual ilícita. De esta forma, establecieron una relación de sangre con el diablo, y llegaron a ser falsos padres caídos, transmitiendo un falso amor, una falsa vida y un falso linaje a toda la raza humana. Sólo existe un camino para que la humanidad pueda escapar de este mundo de maldad y conflicto, y éste es el encontrar a sus verdaderos padres y renacer de ellos. Una vez conseguido, será revelado el verdadero curso a seguir para eliminar el pecado original.
Tras sentirme llamado a los dieciséis años, estuve mucho tiempo buscando especialmente la respuesta al problema de cómo salvar a la humanidad. El fruto de esta solitaria búsqueda de la verdad es la nueva expresión de la verdad de Dios que conocemos como los Principios de la Unificación o el Diosismo. El 15 de agosto de 1945, el día en que Corea fue liberada del imperialismo japonés, empecé a predicar esta verdad sobre la tierra. Por dar a conocer estas enseñanzas he tenido que sufrir tremendas persecuciones y ataques.
Pensad por un momento en el hecho de que a lo largo de mi vida he estado en prisión seis veces. Con sólo este dato os podéis dar cuenta de lo fuerte que han sido los ataques contra mí. Este Primer Festival Mundial de la Cultura y los Deportes, organizado a los cuarenta y siete años de la primera proclamación del Principio Divino, es un acto sagrado. Una ocasión para dejarnos ver al mundo entero, y ofrecer a Dios la cosecha de las semillas que sembré y cuidé para la liberación de Dios y de la humanidad, y la realización de un mundo de paz. Todo lo que he pretendido lograr durante mi vida ha sido demostrar el hecho de que todos los hombres en el mundo somos hermanos y hermanas ante Dios, nuestro Padre. Nuestros lazos comunes, como miembros de la familia universal centrada en Dios, trascienden las diferencias raciales, la nacionalidad o las fronteras internacionales.
Organizaciones
La institución básica donde se practican mis enseñanzas es la Asociación Espiritual Santa para la Unificación del Cristianismo Mundial, o sea, la Iglesia de Unificación. No hay un sólo país en el mundo donde no esté presente la Iglesia de Unificación. La Iglesia de Unificación se ha implantado en todas las razas, nacionalidades y países. La Bendición Matrimonial Internacional de 30.000 parejas que se celebrará mañana en el estadio olímpico de Seúl servirá con toda seguridad para confirmar el hecho de que la humanidad es una gran familia centrada en Dios.
Con la Iglesia de Unificación como organización base, he fundado muchas otras organizaciones con diversos objetivos en una amplia variedad de campos. Estas organizaciones existen con el propósito de construir un mundo de paz en el que nosotros, la familia humana centrada en Dios, podamos disfrutar de nuestra libertad, ideales y felicidad. Para el Festival Mundial de la Cultura y los Deportes, he reunido aquí, en Seúl, a las organizaciones más destacadas. Durante el festival, daremos comienzo a una nueva estructura unificada que facilite una relación mutua más intensa y una mayor cooperación entre estas organizaciones.
La Conferencia Internacional sobre la Unidad de las Ciencias, la Academia de Profesores para la Paz Mundial, la Conferencia Mundial de Medios de Comunicación, el Consejo Supremo para la Paz Mundial, la Asamblea de Religiones del Mundo, la Federación Interreligiosa por la Paz Mundial, la Federación de Mujeres por la Paz Mundial, las instituciones artísticas internacionales y el CARP Internacional, se reunirán durante estos días de la Bendición Matrimonial Internacional, y nos ofrecerán amplios foros donde elevar nuestro conocimiento y reforzar nuestro compromiso con la causa de construir un mundo de paz.
La Bendición Matrimonial Internacional de la Iglesia de Unificación, que oficiaré en estos días, es una bendición encaminada a la resurrección. Por medio de esta ceremonia, la humanidad puede cortar completamente con el pecado original y recuperar el verdadero amor, la verdadera vida y el verdadero linaje de Dios. En el contexto de esta ceremonia veremos nacer la paz que hará posible el ideal de una gran fraternidad humana, que transcienda raza, nacionalidad y fronteras internacionales.
Como fundador de estas organizaciones y grupos, me gustaría volver a señalar aquí, en esta tarde, que el propósito de todas ellas es lograr la paz mundial de acuerdo al ideal de Dios y de la humanidad. No han sido creadas para beneficiar a algún grupo en particular o a cierta tendencia política. No están al servicio de los intereses miopes de un estado o una nación en particular. Por el contrario, existen para dar felicidad, paz y libertad a Dios, el creador del universo, y a toda la humanidad.
La salvación familiar
Nuestro movimiento debe llevar, por tanto, la salvación a todas las familias, a todas las naciones, a todos los estados y, finalmente, al mundo entero. Debe ser un movimiento de salvación familiar, nacional y mundial.
Nuestras familias están siendo destruidas por la erosión de la ética sexual debido a relaciones ilícitas y formas de vida decadentes. Todas las naciones viven la agonía de la destrucción moral y el consiguiente incremento en la delincuencia. Tampoco se ve una solución a corto plazo de los conflictos entre facciones políticas. La ignorancia y la pobreza continúan siendo una plaga. No parece que estemos cerca de encontrar soluciones a las disputas fronterizas entre naciones del mundo, ni tampoco a las actitudes de prejuicio entre grupos religiosos, o a las disputas entre razas y grupos étnicos diferentes. La paz mundial vive permanentemente amenazada por los actos egoístas de los países y pueblos de este mundo.
La polución del entorno está afectando nuestro planeta hasta el punto de conducirnos a una sería crisis de cara al futuro de la humanidad. Puede que estemos todos camino de la destrucción a menos que seamos capaces de resolver la crisis a la que nos estamos enfrentando con un amor que transcienda las fronteras nacionales y las diferencias étnicas y que abarque a todos los pueblos del mundo. Permitidme que insista una vez más: cualquier solución viable a esta crisis debe pasar por la labor de construir un mundo unificado a cargo de un movimiento de verdadero amor basado en el Principio Divino o el Diosismo.
A principios de julio, hablé en cinco ciudades de la geografía coreana en mítines organizados por la Federación de Mujeres por la Paz Mundial. En ellos declaré que mi esposa, la presidenta de la Federación, Hak Ja Han Moon, y yo, somos los Verdaderos Padres de toda la humanidad. Declaré que somos el Salvador, el Señor en su Segunda Venida, el Mesías.
¿Por que debo hacer tal asombrosa y tremenda declaración ante todas vosotras, mujeres líderes de Corea? Porque Dios ha llevado a cabo Su providencia de mandar al Mesías, como segundo y perfecto Adán, capaz de someter a Satán, para lograr una Eva perfecta que represente a todas las mujeres. Dios ha obrado así ya que al hacer caer a Eva, Satán impregnó de pecado la historia humana.
Las mujeres son el elemento clave del amor, la paz y el espíritu servicial que protege a nuestras familias. Una buena familia es el punto de partida en nuestra labor para conseguir la paz mundial. En lo más profundo de mis enseñanzas, como persona que declara y asume las responsabilidades del Mesías, se encuentra el establecimiento de una ética familiar centrada en Dios y la educación de nuestros hijos. La familia es el santuario sagrado que debe limpiar este mundo depravado.
La Casa de la Unificación
Por esta razón es necesario que yo, como el Mesías, haga tal proclamación a las mujeres líderes reunidas con la Presidenta Hak Ja Han Moon, mi esposa, en la posición de Eva perfecta. Esta declaración es un ruego y un aviso a todos los que siguen mis enseñanzas para que se unan a la sra. Moon y a mí en nuestra entrega a Dios por este sendero de sacrificio y dedicación destinado a la salvación del mundo.
Como conclusión me gustaría proponer esta tarde, con el fin de que todas nuestras actividades para la salvación del mundo puedan llevarse a cabo de forma más eficaz, la creación de "la Casa de la Unificación para la Paz Mundial", una estructura para la unificación pacifica del mundo.
Para evitar cualquier posible malentendido, debido especialmente a su nombre en lengua coreana, permítanme indicarles que no estoy proponiendo crear un partido político. No cumplirá funciones comúnmente asociadas con partidos políticos, es decir, lograr el poder ejecutivo de un cierto país. Es mas bien, un "hogar" donde reforzar las acciones concertadas de los países del mundo, fomentar un fundamento unificado y un esfuerzo común por la paz mundial.
Si consideráramos al cielo como un símbolo del hombre, la tierra entonces vendría a ser un símbolo de la mujer. La casa es la escena donde se representa la vida de una mujer. La madre es el centro de un nido lleno de amor por todos los miembros de la familia. La familia, con la madre como centro, es la unidad básica para construir la nación y el mundo. Utilizo la palabra "casa" para la estructura que estoy proponiendo, debido a que conlleva el significado de "exaltar la tierra, con la madre como centro". También significa "enseñar". La palabra "casa" para esta entidad, indica por tanto que es un centro para la educación de la mujer.
Por medio de esta organización, daremos un nuevo empuje a la labor de crear oportunidades de un valioso intercambio y educación sobre una visión de la paz mundial centrada en Dios, a hombres y mujeres de todos los países y formas de vida, incluyendo líderes políticos, académicos, religiosos, periodistas y educadores, así como líderes de asociaciones femeninas y juveniles. Esta visión de la paz mundial se centrará en las familias cuyas madres, representando a todas las mujeres del mundo, cumplan la unidad mente-cuerpo por medio del amor.
Si aceptáis mi propuesta y os unís a esta tarea, entonces nuestros esfuerzos lograrán, sin dudas, en estos últimos ocho años del siglo veinte, un mundo de paz, objeto del deseo de Dios para toda la humanidad. Los reunidos aquí, esta tarde, seremos los líderes que abran las puertas al mundo de paz del siglo venidero.
Deseo que tengáis una buena estancia durante estos días del festival y que Dios os conceda Su bendición y Su protección en todo lo que hagáis.


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